Análisis | La larga crisis del Linares

La derrota en Águilas enciende todas las alarmas en el club, lastrado por su grave situación económica y una pésima planificación de la plantilla

Por:Javier Esturillo
Pedro Díaz sigue el juego durante el partido frente al Estepona. Foto: Manu Ruiz

La derrota en Águilas (2-0) puso al descubierto todos los males que arrastra el Linares desde la presidencia de Jesús Medina: mala planificación deportiva y una desastrosa gestión económica. El equipo tontea con el descenso después de encadenar cinco partidos sin conocer la victoria, en los que solo ha sumado tres puntos de quince posibles. Una racha que engancha con un final de la pasada temporada tan pésimo como intrascendente.

La hinchada anda caliente y su ira, hasta ahora enfocada únicamente hacia el paco, empieza a expandirse. Ya han surgido voces críticas hacia Pedro Díaz, hasta hace nada una leyenda intocable. El talaverano siente que su futuro está en el aire si no llegan victorias rápidamente y más ahora que el Linares se enfrenta a dos jornadas cruciales que pueden marcar toda una temporada: dos partidos en Linarejos seguidos, frente al Almería B y al Yeclano.

La penosa situación deportiva de un equipo cargado de historia es consecuencia de un delicado contexto financiero de la entidad. La conversión en sociedad anónima deportiva solo sirvió para destapar la nefasta presidencia de Jesús Medina, máximo culpable de que el club esté ahora al borde del abismo en todos los sentidos. Dejó sin recursos al consejo de administración, un hecho que se tradujo en un descenso de categoría y una lamentable imagen en el césped debido a un plantel cada vez más raquítico y desarmado.

El club ficha medianías. Futbolistas de bajo coste y de calidad cuestionable en una categoría de un nivel también bastante pobre. Así es como el Linares ha iniciado la segunda vuelta del campeonato, en puestos de descenso y sin apenas recursos para reforzarse en condiciones.

La ausencia de un liderazgo claro en el palco y la mala planificación deportiva desesperan al aficionado minero que, además, debe padecer el bochorno de un campo en obras, con solo el 10% de ejecución en 18 meses de trabajo.

El Linares y la ciudad ya vivieron un descenso no hace mucho. Nadie quiere pasar otra vez por ese mal trago, máxime cuando sería caer a la quinta división del fútbol español. Por eso, la grada pide soluciones urgentes.

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