Las grúas de gran tonelaje han transformado este jueves el paisaje urbano del centro de Linares. La imagen del izado de la nueva estructura de madera sobre los muros de piedra de la iglesia de San Francisco marca un hito en el ambicioso proyecto de rehabilitación que afronta el templo.
Esta intervención, necesaria para garantizar la estabilidad y conservación del edificio, combina la arquitectura tradicional con los estándares de seguridad más exigentes del siglo XXI, ha cubierto hoy su fase más complicada y compleja con la colocación de la cubierta que protegerá el corazón de la parroquia de filtraciones.
La primera fase de la rehabilitación del edificio, cuya construcción data del siglo XVI sobre el templo del primitivo convento franciscano, reside en la sustitución de las vigas antiguas, ya debilitadas por el paso del tiempo, por materiales modernos, ligeros y de alta durabilidad. El objetivo es doble: prolongar la vida útil del techado y, sobre todo, dotar al inmueble de defensas contra sus dos mayores enemigos: la humedad y el riesgo de incendio.


Fotos: Antonio del Arco
Para ello, se han empleado materiales tratados específicamente que evitarán las filtraciones que históricamente han amenazado el interior de la parroquia. Esta estructura piramidal, que ya corona una parte del conjunto, destaca por una ingeniería que busca no sobrecargar los muros de carga originales del edificio.
El ambicioso proyecto de rehabilitación supera los 600.000 euros en su totalidad. Una inversión que necesita de la solidaridad de los feligreses. Por tal motivo, desde la parroquia se hace un llamamiento para colaborar en la protección de este importante patrimonio histórico y artístico de la ciudad.
Las aportaciones se pueden realizar mediante transferencia a la cuenta de Caja Rural de Jaén ES40 3067 0045 0322 4104 7816, Bizum (07567) o en la página web www.donoamiiglesia.es.
