Linarejos vuelve a citarse con la urgencia. Este domingo, al mediodía, el vetusto estadio será algo más que el lugar donde se disputa un partido: será el termómetro de un Linares que necesita ganar para empezar a creer de verdad. Enfrente estará el Yeclano, un rival que no hace tanto miraba al abismo y que ahora camina con paso firme por la zona alta, convertido en un recordatorio incómodo de que las dinámicas pueden cambiar.
El estreno de De la Fuente en el banquillo dejó algo más que tres puntos. La victoria ante el UD Almería B llegó en un contexto adverso, exigente, y reforzó la idea de que el equipo empieza a reconocerse a sí mismo. «Ganar es la mejor medicina para lo anímico», repite el entrenador, consciente de que en esta categoría la confianza pesa casi tanto como el talento.
El técnico percibe un vestuario más competitivo y un escenario propicio para crecer, con dos partidos consecutivos en casa que invitan a pensar en continuidad. Linarejos, insiste, debe convertirse en un aliado. No solo por el empuje de la grada, sino por lo que representa. «El Linares es un club histórico, un nombre que suena a equipo grande», recuerda.
Sobre el Yeclano, De la Fuente destaca su potencial ofensivo y su capacidad para generar peligro por las bandas, aunque apela al factor campo como elemento diferencial. “Imagino un partido muy igualado, entre dos equipos muy juntos, que no regalan nada y que llegan bien anímicamente”, señaló.
El entrenador azulillo no esconde la importancia de recuperar la ilusión en la grada y el binomio que debe formar con el propio equipo, al que ve unido y con muchas ganas de progresar en la clasificación.
De la Fuente insiste en que saltarán al césped de Linarejos los once jugadores que mejor estén, por lo que no descartó darle una vuelta a la alineación como ya hizo hace una semana frente al Almería B.
Respecto a las posibilidades de su plantel, el mensaje del técnico es prudente, pero no resignado. Sabe que el Linares sigue más cerca de la zona peligrosa que de la noble, y que el margen de error es mínimo. “Todos los partidos de aquí a final son importantes”, asume. La prioridad es sumar, competir, avanzar paso a paso.
La ilusión, si llega, lo hará como consecuencia. Pero para que eso ocurra hay un requisito previo e innegociable: ganar en Linarejos. Porque en este tramo de la temporada, creer empieza siempre por vencer en casa.