El cielo de Linares recupera este sábado una luz que parecía olvidada tras veinticuatro jornadas de penumbra y agua constante. El cese de las precipitaciones no es un simple cambio de tiempo, sino el punto final a un capítulo que figurará en los anales de la historia local.
Entre el 1 de enero y el 14 de febrero se han recogido 424,9 litros por metro cuadrado, una cifra que por sí sola equivale al 69,9% de toda la lluvia acumulada durante 2025, cuando el balance anual se cerró en 607,9 litros por metro cuadrado. Dicho de otro modo, en apenas 45 días ha caído casi siete de cada diez litros de los que se registraron en los doce meses del ejercicio pasado.
La ciudad ha vivido una anomalía estadística sin precedentes recientes al encadenar veinticuatro jornadas consecutivas de precipitaciones, un ciclo ininterrumpido que comenzó el pasado 21 de enero y no concedió tregua hasta el 13 de febrero.
Durante estas tres semanas de persistencia pluviométrica, el cielo no solo ha recuperado el tiempo perdido, sino que ha reescrito las medias anuales en un tiempo récord, transformando radicalmente el paisaje y las previsiones hídricas no solo de Linares, sino de toda Andalucía.
Los datos analizados por este periódico, obtenidos a través de los registros del portal Suremet, revelan la magnitud de este fenómeno mediante una comparativa aritmética demoledora respecto a los ejercicios anteriores. En este intervalo de veinticuatro días se han recogido 401,2 litros por metro cuadrado, una cifra que por sí sola representa casi el 66% de toda la lluvia registrada durante el año 2025 completo, cuando el balance anual se cerró con 607,9 litros.

Excepcionalidad
Para comprender la excepcionalidad de este arranque de 2026, conviene observar la tendencia de los últimos años, marcada hasta ahora por una irregularidad extrema. Si en 2023 el cielo apenas entregó 329,2 litros por metro cuadrado en todo el curso, y 2024 experimentó una notable mejoría con 540,2 litros, el actual episodio pulveriza cualquier rastro de escasez previa.
El ritmo medio de precipitación en lo que va de año se sitúa en 9,44 litros diarios, una intensidad casi seis veces superior a la media de 1,66 litros registrada durante 2025. Este volumen de agua no ha sido fruto de lloviznas persistentes, sino de una sucesión de jornadas de alta intensidad con registros diarios que superaron con frecuencia los 30 litros y picos que rebasaron los 65 litros en una sola jornada, como el caso del pasado 4 de febrero.
Este ciclo de veinticuatro días bajo la lluvia marca un hito en la memoria meteorológica de Linares, no solo por el alivio inmediato que supone para las reservas hídricas, sino por la fisonomía de un evento que ha concentrado en un suspiro temporal gran parte de lo que habitualmente se reparte a lo largo de un año entero.
Tras superar los años críticos de 2023 y la relativa recuperación de 2024, la ciudad se asoma ahora a un escenario de abundancia que redefine por completo las proyecciones más optimistas del sector agrario y municipal. Linares ha vivido un inicio de año extraordinario, una racha de persistencia que queda ya grabada en las estadísticas como el invierno en el que el pluviómetro, sencillamente, decidió no detenerse.