Linares será uno de los municipios andaluces en los que la Junta intervendrá en el marco de las nuevas actuaciones de memoria democrática autorizadas por la Consejería de Cultura y Deporte para la localización, exhumación e identificación genética de víctimas de la Guerra Civil y la dictadura.
En total, el departamento autonómico ha dado luz verde a seis intervenciones repartidas entre las provincias de Cádiz, Huelva, Granada, Jaén y Sevilla, financiadas con cargo a los fondos transferidos por la Secretaría de Estado de Memoria Democrática, que en septiembre de 2025 concedió a Andalucía 615.967 euros para este tipo de trabajos.
Según una orden publicada en el Boletín Oficial de la Junta de Andalucía el pasado 3 de febrero, en la provincia de Cádiz se acometerán labores de localización de fosas en Zahara de la Sierra, mientras que en Beas, en Huelva, se desarrollarán igualmente tareas de búsqueda y delimitación.
En el apartado de exhumación e identificación genética, las actuaciones previstas alcanzan a los municipios de Güéjar Sierra, en Granada, y a Baeza y Linares, en la provincia de Jaén. Además, en Las Cabezas de San Juan, en Sevilla, se llevará a cabo una intervención integral que contempla la localización, exhumación e identificación genética de restos.
En virtud del reparto de fondos acordado en septiembre de 2025, ya figuraban entre los trabajos a ejecutar en Andalucía las exhumaciones en Güéjar Sierra y las tareas de localización y delimitación en Zahara de la Sierra. Posteriormente, la Junta ha incorporado nuevas intervenciones tras recibir solicitudes del Ayuntamiento de Beas para labores de localización; de la Diputación de Jaén para actuaciones de exhumación en Baeza y Linares; y del Ayuntamiento de Las Cabezas de San Juan para una actuación completa de búsqueda, exhumación e identificación genética.
En el caso de Linares, los trabajos se centrarán especialmente en el patio de San Diego del cementerio municipal de San José, donde se estima la existencia de al menos 53 represaliados en una fosa común. La intervención contempla la exhumación de los restos y su posterior identificación genética, con el objetivo de avanzar en la reparación y el reconocimiento de las víctimas.