El rugido de las ruedas contra la grava volcánica, el vértigo de las pendientes imposibles y ese silencio tenso que precede a cada salida marcaron el pulso del Campeonato del Mundo Máster de descenso celebrado a finales de marzo en Chile. En ese escenario áspero y majestuoso, en pleno corazón de la región de Ñuble, el nombre del linarense Juanfra López emergió con la fuerza de quien compite contra el cronómetro, pero también contra el paso del tiempo.
En una cita que reunió a 450 especialistas procedentes de 21 países, convertida ya en uno de los grandes termómetros del descenso internacional, el piloto de Linares rozó el podio en la categoría Máster 50 tras una actuación que dejó entrever lo que pudo ser y no fue por un margen mínimo: apenas 2,8 segundos separaron su descenso de las medallas.
El Bike Park de Nevados de Chillán, que volverá a ser sede el próximo año, presentó un trazado tan imponente como exigente. La pista ‘Águila’, de 1,9 kilómetros, serpenteaba sobre una ladera volcánica combinando tramos de alta velocidad —con picos cercanos a los 65 kilómetros por hora—, curvas técnicas y una sucesión de saltos donde cualquier error se paga sin concesiones.
Era un terreno que no admitía improvisaciones y que obligaba a un conocimiento casi íntimo del recorrido; sin embargo, esa familiaridad no llegó de inmediato. La suspensión de la Copa Pívot sudamericana por las inclemencias meteorológicas privó a los corredores de un primer contacto competitivo, obligando a Juanfra López y a sus compañeros Santiago Salvador y Juanjo Cazalilla a fiarlo todo a las jornadas de entrenamientos oficiales.
Fue precisamente ahí donde comenzó a construirse su mejor versión. Bajo unas condiciones meteorológicas más benignas y sin la amenaza del viento en los saltos finales, el jiennense fue afinando cada trazada hasta firmar una manga clasificatoria sobresaliente.
Su crono le situó en lo más alto de la categoría, por delante de los estadounidenses Matt Thompson y Donald Fritts, lanzando un aviso serio de que el podio no era una quimera. Pero la final es otro territorio, un espacio de más presión y desgaste donde el margen de error es inexistente.
López no logró replicar aquel descenso casi perfecto y detuvo el tiempo en 2 minutos y 42 segundos, una marca que le valió una meritoria quinta posición mundial, aunque insuficiente para tocar metal ante el empuje de Thompson, el brasileño Ayr Claudio y el propio Fritts.
Más allá del resultado, su actuación dejó la certeza de estar compitiendo de tú a tú con la élite global, una lectura positiva que se extiende al resto de la expedición. El también linarense Santiago Salvador finalizó en la vigésimo quinta posición, mientras que Juanjo Cazalilla cerró su participación en el puesto trigésimo noveno en Máster B2.
Los tres regresan de Chile con la convicción de que el nivel está ahí y de que el margen para el éxito es real. La próxima parada será en agosto, en el Campeonato de Europa de Sofía. Otro descenso y otro desafío donde, probablemente, Juanfra López volverá a buscar ese podio que en Chillán se le escapó por un suspiro.