Miguel Ángel Belinchón Bujes, conocido internacionalmente como Belin, se ha mudado a Madrid con su familia después de 46 años en Linares. Una decisión meditada durante tiempo y que, según reconoce el propio artista, no ha sido fácil. Su ciudad natal ha sido durante décadas el lugar desde el que ha desarrollado una trayectoria que le ha llevado a trabajar en distintos países y a convertirse en uno de los nombres linarenses con mayor proyección internacional.
«Ha sido una decisión muy importante, que hemos pensado muchas veces», explica Belin en un vídeo publicado en redes sociales. Dejar Linares le ha costado. Allí nació, creció y comenzó una carrera artística que con los años le ha llevado mucho más allá de las fronteras de la ciudad. Ahora, sin embargo, considera que ha llegado el momento de afrontar nuevos retos junto con su familia.
Un cambio pensado en familia
Uno de los motivos principales de la mudanza está relacionado con su hija, Aquetzali, que ha comenzado sus estudios en el Conservatorio Profesional de Danza de Madrid.
«Queríamos apoyarla desde el principio, para que viese que estamos de su parte», cuenta Belin. La familia ha decidido acompañarla en este nuevo camino y establecerse en la capital para facilitar su formación.
La otra razón tiene que ver con su pareja, Flax Karina, también artista. Belin explica que el traslado permitirá que ella pueda «desarrollarse en su trabajo, en su arte» y tener una mayor presencia en el circuito cultural madrileño.
La pareja ya venía desarrollando proyectos artísticos y culturales en Linares, pero la llegada a Madrid abre nuevas posibilidades profesionales para ambos.
De hacer cultura a vivirla
Belin reconoce que durante años ha participado en la organización de eventos, exposiciones, charlas y visitas guiadas en Linares. Ahora quiere vivir de cerca una actividad cultural que en Madrid tiene una dimensión mucho mayor y que considera importante para seguir creciendo como artista.
La decisión no supone, según sus palabras, un rechazo a Linares, sino la búsqueda de un contexto que les permita afrontar nuevos proyectos. También reconoce que el cambio implica salir de la zona de confort y asumir nuevas exigencias.
«Se nos abre una oportunidad nueva, nuevos horizontes, nuevos proyectos, nuevos sueños que están rondando la cabeza y que ya algunos se están haciendo realidad», señala.
Belin afronta así una etapa distinta, lejos de la ciudad en la que ha vivido prácticamente toda su vida. «Vamos a disfrutar de esta ciudad, y del arte y de la cultura, y vamos a dar todo lo que tengamos», afirma.
La mudanza cambia su lugar de residencia, pero no su vínculo con Linares. La ciudad sigue formando parte de la trayectoria y del imaginario artístico de Belin, cuya obra mantiene una relación estrecha con las calles y los paisajes en los que comenzó a desarrollar su carrera.