Siete linarenses coronan el Toubkal, el techo del norte de África

La expedición del CDM Lobos de Sierra Linares afronta en dos jornadas cuatro cumbres de más de 4.000 metros del Atlas marroquí

Por:Javier Esturillo
Componentes del Club Lobos de Sierra Linares en la coronan el techo del norte de África. Foto: Cedida

A 4.167 metros de altitud, el cuerpo empieza a notar que la montaña juega en otra liga. El aire escasea, el frío aprieta y cada paso cuesta un poco más. Hasta allí llegó Tony Segura, presidenta del CDM Lobos de Sierra Linares, junto con otros seis integrantes del club para afrontar un reto que llevaban meses preparando.

El objetivo estaba en las montañas del Atlas marroquí. En dos jornadas tenían por delante el Toubkal, el Toubkal Oeste, el Ras y el Timezguida, cuatro cumbres que rondan o superan los 4.000 metros.

El grupo lo completaban Juanma Fernández, guía del club y marido de Tony Segura; Javier Blanco; Francisco Romero; Antonio Manuel Portillo; Francisco Rodríguez y Ana Trujillo. Esta última tuvo que quedarse en el refugio y no pudo completar el ascenso.

Un desafío que nació con un «nos vinimos arriba»

Cada año, el Lobos de Sierra Linares plantea un reto para sus integrantes. Hace dos temporadas fueron las cumbres más altas de Andalucía. El año pasado, algunas de las montañas más emblemáticas de Jaén y Granada. Para esta ocasión decidieron mirar hacia Marruecos. «Este año decidimos que fuese el Toubkal. Nos vinimos arriba», cuenta Tony entre risas a El Nuevo Observador.

La historia del club comenzó hace once años, cuando cuatro amigos empezaron a reunirse de manera informal porque compartían la afición por la montaña. Hace cinco años se constituyeron formalmente. Hoy cuentan con unos 80 socios.

Marruecos dejó también recuerdos lejos de las cumbres. Los controles de seguridad del aeropuerto sorprendieron a algunos de los integrantes por las numerosas comprobaciones. En el refugio compartieron habitación con otras treinta personas y descubrieron que los baños «no son como los de aquí para nada», relata la presidenta.

Las noches dieron pie a las bromas y las comidas dejaron buen recuerdo. «Creo que hemos venido todos gordos», ironiza. En Marrakech apareció otra pequeña historia para el recuerdo. En una terraza preguntaron a una joven por la henna y ella se ofreció a hacerles un tatuaje sin cobrarles. Era búlgara y, según Tony, lo hizo simplemente porque le apetecía. «Ha sido toda una experiencia», resume.

Nueve meses para preparar el cuerpo

La preparación comenzó nueve meses antes. Durante ese tiempo fueron alternando rutas de distinta dificultad y duración y buscando altura para acostumbrar el cuerpo a unas condiciones diferentes.

Llegaron a dormir a 3.000 metros para mejorar la aclimatación y completaron el entrenamiento con ejercicios específicos de fuerza en el gimnasio. «La montaña no es solo andar. Es también poder poner el cuerpo al límite, pero con cabeza», explica Tony.

Ese planteamiento fue importante durante la subida. Ana Trujillo sufrió mal de altura y tuvo que permanecer en el refugio. Su marido, Francisco Rodríguez, continuó pendiente de ella durante el ascenso.

Fue un momento difícil para el grupo. «No gusta que nadie se quede atrás», reconoce Tony. Pero en la alta montaña hay decisiones que no se pueden forzar. Cuando aparecen los síntomas, continuar puede tener consecuencias graves.

Las lágrimas en la cima del Toubkal

Cuando Tony Segura alcanzó la cima del Toubkal, a 4.167 metros, las emociones pudieron con ella. «Lloré de la emoción. Al llegar arriba y ver lo pequeños que somos me temblaba todo», recuerda.

Juanma Fernández se abrazó a ella. Después llegó un beso. Ambos tienen una tradición cuando alcanzan una de esas grandes cumbres. Besarse al llegar arriba.

El primer día afrontaron el Toubkal y el Toubkal Oeste, de unos 4.030 metros. Al día siguiente llegó el turno del Ras, de 4.083, y el Timezguida, de 4.080.

Cada uno pagó su viaje

No hubo patrocinadores. Cada integrante asumió sus gastos y fue ahorrando durante meses para poder realizar el viaje. «Nosotros llevamos ahorrando todo un año. No tenemos ayuda de nadie y todos los gastos los pagamos nosotros», explica Tony.

Las montañas del Atlas se suman a las rutas y retos que el club ha realizado en Andalucía. A nivel personal, Tony y su marido llevan varios años recorriendo las montañas más altas de la península y ya solo les quedan cuatro para completar ese recorrido.

Entre las ascensiones que recuerda están el Pica d’Estats, en Lérida; la Mesa de los Tres Reyes, el Costa Cabirolera y el Almanzor, entre otras. «Nunca sabes qué puedes encontrarte».

Al regresar a casa conocieron las fuertes lluvias y las inundaciones que habían afectado a algunas zonas del Atlas por las que habían pasado. La noticia les hizo recordar que la preparación no elimina la incertidumbre de la montaña. «En la montaña hay que ir preparado. Nunca sabes qué puedes encontrarte», resume Tony.

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