Un capote de torero auténtico, de un novillero de Linares, cuelga entre el resto del vestuario que Marcos Cruz confecciona a mano para cada producción. No es un capote cualquiera ni una pieza de atrezo fabricada para parecerlo. Pesa como pesa uno de verdad y forma parte de los detalles con los que el Ballet Español de Linares ha construido su particular lectura de ‘El amor brujo’, la obra de Manuel de Falla que llegará al Teatro Cervantes el próximo 26 de agosto, a las 22 horas, dentro del pórtico de la Feria de San Agustín 2026.
La elección de ese capa del toreo no es casual. Como tampoco lo es buena parte de lo que se verá sobre el escenario. Cruz se ocupa personalmente de buena parte del vestuario, prenda a prenda, personaje a personaje y para cada una de las dos partes en las que se divide el montaje. El objetivo es que todo tenga sentido dentro de la historia y que nada quede reducido a un simple elemento decorativo.
Ángel Solana y Marcos Cruz llevan tiempo queriendo enfrentarse a ‘El amor brujo’. Han aplazado el proyecto en varias ocasiones por la dificultad de abordar una de las obras más conocidas y versionadas del repertorio español. Ahora han encontrado el momento, coincidiendo con el año dedicado a Manuel de Falla, y lo hacen desde una mirada propia, más oscura y con una protagonista que no se limita a acompañar la trama, sino que se convierte en el centro de un universo marcado por el amor, los celos y la aparición.
La figura de la hechicera adquiere un peso especial en esta versión. Es quien conduce el relato a través de un espectro que persigue a la protagonista, atrapada a su vez por sus sentimientos hacia otro hombre. Entre presencias, pasiones y conflictos se va construyendo una historia en la que lo sobrenatural sirve también para hablar de aquello que permanece cuando el amor se convierte en obsesión.
Sobre esa trama se levanta un lenguaje escénico que mezcla danza española clásica, flamenco y elementos contemporáneos. Es una combinación que forma parte del sello del Ballet Español de Linares y que Solana y Cruz vuelven a utilizar para llevar una obra concebida por Falla a un terreno propio, sin renunciar a la esencia de la composición.

Espectáculo
El espectáculo estará dividido en dos partes claramente diferenciadas. La primera tendrá una duración aproximada de cuarenta minutos y servirá para introducir al público en el universo de la obra. Después llegará la segunda parte, centrada en el desarrollo completo de ‘El amor brujo’. Entre ambas habrá también un cambio completo de vestuario.
Y ahí vuelve a cobrar importancia el trabajo de Marcos Cruz. No se trata solo de vestir a los personajes, sino de darles una identidad dentro de una propuesta en la que cada elemento pretende contar algo. El capote comprado a un novillero de Linares es quizá uno de los ejemplos más evidentes de esa búsqueda de autenticidad.
El estreno del 26 de agosto tendrá, además, un significado especial para el público linarense. El Ballet Español será el encargado de abrir la programación cultural de los días previos a la Feria de San Agustín con una propuesta nacida y trabajada en la propia ciudad. Más de tres décadas después de iniciar su trayectoria profesional, la formación que dirigen Solana y Cruz mantiene su apuesta por producir sus propios espectáculos sin disponer de subvenciones.
En su recorrido figuran montajes como ‘Mi Raíz Flamenca’, ‘Fausto’ o ‘La Casa de Bernarda Alba’. Precisamente con esta última producción, el Ballet Español de Linares actuará el próximo 22 de agosto en un festival de teatro de Marmolejo, apenas cuatro días antes de encontrarse con el público del Cervantes.
El estreno de ‘El amor brujo será’, así, una nueva oportunidad para comprobar hasta dónde puede llevar una compañía privada del municipio una de las grandes obras del repertorio musical y escénico español. Esta vez, entre flamenco, danza española, sombras, hechizos y un capote de torero que no necesita fingir que es lo que parece.
Las localidades estarán disponibles en la taquilla del Teatro Cervantes durante los días previos a la función y el mismo 26 de agosto.
