El linarense Pablo Jiménez Codina, conocido artísticamente como Gazzi, ha dejado de ser un secreto a voces para convertirse en nombre propio de la electrónica nacional. Su victoria en los Premios de la Música Independiente 2026 a Mejor Grabación de Electrónica por ‘2025’ no solo confirma una trayectoria ascendente, sino que sitúa a Linares en el mapa sonoro de la vanguardia. En una gala dominada por grandes nombres, su irrupción funciona como recordatorio de que la escena independiente sigue encontrando talento en los márgenes.
La ceremonia, celebrada en el Gran Teatro de Córdoba, volvió a consolidarse como la gran cita de la industria independiente española. Allí, Carlos Ares y Valeria Castro fueron los grandes triunfadores de la noche, con tres galardones cada uno.
Ares se alzó con el Premio ONErpm a Álbum del Año y el de Mejor Álbum de Pop por ‘La boca del lobo’, además del reconocimiento a Mejor Directo por su actuación en el Sonorama Ribera. Castro, por su parte, fue distinguida como Mejor Artista, firmó el Mejor Álbum de Música de Raíz con ‘El cuerpo después de todo’ y logró la Canción del Año con ‘Tiene que ser más fácil’.
En otras categorías destacadas, Quique González fue premiado por ‘1973’ como Mejor Álbum de Rock y por Terciopelo Azul a Mejor Letra Original. El galardón a Mejor Artista Emergente recayó en Sanguijuelas del Guadiana, mientras que el Premio del Público fue para Incendio, de Brock Ansiolitiko. En el plano internacional, la legendaria banda Pulp recibió el reconocimiento como Mejor Artista Internacional.
El Premio de Honor Mario Pacheco distinguió a Ana Curra, figura clave de la Movida madrileña e integrante de Parálisis Permanente, con más de cuatro décadas de trayectoria.
Más allá del palmarés, la gala —organizada por la Unión Fonográfica Independiente— volvió a reivindicar la música en directo con actuaciones de Rufus T. Firefly, Queralt Lahoz, Sanguijuelas del Guadiana, Çantamarta, Ruth, Vera Fauna y Las Rodes.

Talento linarense en estado puro
En ese contexto de consagración colectiva, la figura de Gazzi adquiere un relieve especial. Nacido en Linares en 1994, su carrera se ha construido lejos del foco local pero con un reconocimiento creciente en los circuitos especializados. Con varios LP y EP y una extensa colección de singles, ha pasado de experimentar en casa a actuar en algunos de los festivales más influyentes del país, como Primavera Sound, Sónar o el Bilbao BBK Live.
Afincado en Madrid tras su paso por Granada, Gazzi representa una nueva generación de productores que entienden la electrónica como un territorio sin fronteras. Su sonido, atravesado por influencias que van de Burial a Four Tet, se mueve con naturalidad entre el post-dubstep, el UK bass, el deep house, el dembow o el breakbeat. “Una sesión perfecta tiene que ser multigénero”, ha defendido en más de una ocasión, fiel a una filosofía creativa sin prejuicios.
La crítica coincide en señalar su “frescura inusitada” y su capacidad para romper moldes dentro de una escena cada vez más codificada. Su primer larga duración, I Know You’ll Be Here, ya anticipaba ese salto cualitativo que ahora se confirma con un premio que trasciende lo simbólico.
Hace apenas unos días, el 21 de marzo, volvió a subirse a un escenario de referencia como Soundit, en la Plaza Monumental de Barcelona, compartiendo cartel con nombres como Daphni o Mount Kimbie. Un paso más en una carrera que ya no admite etiquetas de promesa.
Porque si algo dejó claro la noche de Córdoba es que, mientras la industria celebra a sus figuras consolidadas, también hay historias que emergen desde la periferia para reclamar su lugar. Y la de Gazzi, con acento de Linares y vocación global, ya es imposible de ignorar.
