El Linares encara una de esas mañanas de domingo en las que el césped de Linarejos no solo debe ser testigo de un partido de fútbol, sino de una declaración de intenciones. La visita del Salerm Puente Genil a las 12:00 horas trasciende la simple jornada de liga en Segunda Federación para convertirse en un examen de madurez y ambición. El técnico azulillo, Miguel de la Fuente, ha sido tajante al elevar el listón de la exigencia ante un vestuario que, si bien compite, necesita dar el salto definitivo para asegurar la permanencia sin agonías de última hora.
La autocomplacencia no tiene cabida en el discurso de un entrenador que busca el «notable» constante. De la Fuente tiene claro que este bloque posee los argumentos necesarios para mirar a la cara a cualquier rival y que el aprobado justo ya no es moneda de cambio suficiente. El recuerdo del último empate frente al UCAM Murcia todavía genera sensaciones encontradas en el cuerpo técnico, donde se mezcla el orgullo por la resistencia con uno menos y el lamento por no haber asestado el golpe definitivo cuando el partido agonizaba. Esa ambivalencia es la que el Linares pretende enterrar este domingo sumando tres puntos que actúen como un bálsamo liberador.

El rival que desembarca en Linarejos no facilitará la tarea. El Salerm Puente Genil llega con la etiqueta de bloque correoso, un conjunto que fía gran parte de su éxito a un despliegue físico extenuante y a una fe inquebrantable en su plan de partido. Ante un enemigo que no regala ni un metro, la respuesta minera debe pasar por la fuerza del colectivo. La reciente aportación del banquillo en tierras murcianas ha insuflado optimismo en un De la Fuente que insiste en la importancia de anteponer el «nosotros» al «yo» para que el equipo no se resienta ante las posibles ausencias.
La enfermería marcará el paso de las últimas horas antes del pitido inicial. Con la baja prácticamente segura de Isra Cano, la atención se centra en la evolución de piezas fundamentales como Manny, Harper y Menudo. Recuperar la clarividencia de estos futbolistas sería el impulso necesario para doblegar a un rival directo y evitar caer en esa zona de incomodidad que nadie desea. Ganar este domingo no es solo una cuestión de puntos, sino de respeto propio ante una afición que espera ver a un equipo consciente de su potencial y decidido a certificar su continuidad en la categoría por la vía rápida.