El Linares sostiene el tipo sin dar un paso al frente

El conjunto azulillo firma 39 puntos como hace un año pero con menos victorias y peor diferencia de goles

Por:Javier Esturillo
Acción del derbi provincial. Foto: Real Jaén

Hay clasificaciones que engañan. La del Linares en la jornada 28 de las dos últimas temporadas es una de ellas. En apariencia, el equipo azulillo se mueve en un terreno conocido, casi calcado: 39 puntos en ambos cursos, una distancia de seis puntos sobre el descenso y una posición en la zona media de la tabla. Sin embargo, bajo esa superficie estadística, el conjunto entrenado por Miguel de la Fuente dibuja hoy un perfil más incierto que el de hace un año.

En la campaña 2024/25, el Linares ocupaba la décima plaza con 39 puntos tras un balance de 11 victorias, 6 empates y 11 derrotas. Su diferencia de goles, ligeramente positiva (+1), reflejaba a un equipo equilibrado, capaz de competir con regularidad y, sobre todo, de resolver partidos a su favor. Aquel Linares encontraba en la victoria un hábito más o menos frecuente y mantenía el descenso a una distancia prudente, sin la sensación de vivir pendiente del retrovisor.

Doce meses después, el escenario se repite en lo cuantitativo, pero no en lo cualitativo. El Linares es noveno, también con 39 puntos, aunque su trayectoria presenta un matiz revelador: ha ganado menos (9 partidos), ha empatado más (12) y ha perdido menos (7). La suma le sostiene en la tabla, pero el camino es distinto. El equipo ha cambiado victorias por empates, es decir, contundencia por resistencia. Y en esa transición ha dejado señales de vulnerabilidad, especialmente en el apartado defensivo, donde la diferencia de goles cae hasta un -5.

El contexto, además, introduce un factor de riesgo que no conviene minimizar. El descenso lo marca en esta ocasión el Salerm Puente Genil con 33 puntos, lo que sitúa al Linares a la misma distancia que el curso anterior. Pero esa igualdad numérica esconde una percepción diferente. Si en la 24/25 el colchón parecía firme, en la 25/26 se percibe más inestable, condicionado por la incapacidad del equipo para encadenar victorias que le permitan romper definitivamente con la zona peligrosa.

El Linares actual es, en cierto modo, un equipo que sobrevive más que avanza. Suma, pero no golpea. Se mantiene, pero no despega. Y esa dinámica, en un tramo decisivo de la temporada, puede convertirse en un arma de doble filo. Porque si algo enseña la Segunda Federación es que la frontera entre la tranquilidad y el vértigo es, casi siempre, cuestión de un par de resultados.

Así, con los mismos puntos y la misma ventaja sobre el descenso, el Linares transita por una realidad distinta. Más contenida, más frágil, más expuesta a los vaivenes de la competición. El margen sigue ahí. La duda es cuánto tardará en dejar de ser suficiente.

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