Fanny Rubio ya tiene un lugar propio en el colegio Jaén de Linares. La escritora linarense descubrió este viernes la placa que da su nombre a la biblioteca escolar, en un acto cercano en el que los alumnos de quinto y sexto de Primaria tuvieron la oportunidad de conocerla mejor y preguntarle por su vida y su obra.
La autora se mostró emocionada por el cariño recibido en su ciudad natal. Esta vez, el reconocimiento tenía un significado especial. Su nombre quedará ligado a la biblioteca que utilizan los escolares, un espacio en el que cada libro ofrece la posibilidad de descubrir otras vidas, aprender y dejar volar la imaginación.
El director del centro y varios maestros recibieron a Rubio a su llegada y la acompañaron durante su visita. Los alumnos habían preparado una batería de preguntas para acercarse a la escritora y conocer de primera mano su experiencia. La conversación les permitió descubrir a la persona que hay detrás de los libros y acercarse a la literatura desde una perspectiva distinta a la del aula.
La iniciativa pretende reconocer la trayectoria de Fanny Rubio y su vinculación con Linares, al tiempo que refuerza el papel de la biblioteca escolar como lugar de encuentro con la lectura, la cultura y la imaginación. Su nombre acompañará desde ahora a los alumnos que pasen por sus instalaciones y a quienes encuentren en sus estanterías una historia que les interese.
Al acto asistieron las concejales de Educación y Cultura del Ayuntamiento de Linares, Rosario Jódar y Susana Ferrer, así como el exalcalde Alfredo Catalán García y la escritora y activista feminista Mercedes Rueda, amigos personales de la autora.

Una trayectoria ligada a las letras
El homenaje del colegio Jaén se celebró apenas un día después de que Fanny Rubio recibiera el XVIII Premio de las Letras Andaluzas Elio Antonio de Nebrija, en un acto institucional celebrado en la Diputación de Jaén. Dos reconocimientos en menos de 24 horas para una trayectoria que ha unido la creación literaria, la investigación y la enseñanza.
Nacida en Linares en 1949, Francisca Rubio Gámez es doctora en Filología Románica y ha desarrollado buena parte de su carrera docente en la Universidad Complutense de Madrid, donde ha sido profesora titular de Literatura. También impartió clases en la Universidad de Granada y dirigió el Instituto Cervantes de Roma.
Su obra abarca distintos géneros, desde la poesía y el cuento hasta la novela y el ensayo. Entre sus títulos figuran Retracciones, La sal del chocolate, La casa del halcón y El dios dormido. A su labor como escritora se suma una extensa producción crítica sobre la poesía española contemporánea y las revistas literarias de la posguerra.
Linares ha reconocido en distintas ocasiones su aportación a la cultura. En 2000 recibió la distinción Mujer Linares y, dos años después, la Diputación Provincial le concedió el distintivo Jaén, paraíso interior.
La biblioteca del colegio Jaén se suma así a otros espacios que llevan su nombre, como la biblioteca pública municipal de Lupión, localidad de origen de sus padres, que recibió esta denominación en 2003. En el centro linarense, su nombre estará ahora ligado a los libros que cada día pasan por las manos de los escolares.
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