Linares no deja atrás la inestabilidad con la entrada de febrero. Después del paso de varias borrascas, durante este domingo va a entrar en la Península una nueva vaguada asociada a una depresión que se encuentra al sur de Irlanda. Con ella, van a llegar de nuevo las lluvias a casi todo el Estado.
Sistemas como Harry, Ingrid, Joseph o Kristin han dejado importantes acumulados de lluvia durante enero y han consolidado un escenario dominado por la persistencia de frentes atlánticos. Lejos de remitir, esta dinámica parece prolongarse en febrero, mes que, según los organismos meteorológicos, arranca con una tendencia muy similar a la del inicio del año.
Así, el pronóstico de la Agencia Estatal de Meteorología es que sigue cayendo agua en la primera semana de febrero. E comienzo del mes estará, por lo tanto, marcado por episodios de lluvia frecuentes y generalizados. En contraste con el ambiente húmedo y ventoso, las temperaturas no se situarán en valores especialmente bajos en esta primera semana del mes.
De acuerdo con las previsiones, los registros térmicos tenderán a mantenerse por encima de la media habitual para estas fechas en la mayor parte del país, lo que reducirá la sensación de frío pese al carácter invernal del tiempo.

Enero deja en Linares casi 196 litros
Enero ha sido un mes excepcionalmente lluvioso en Linares. Según los datos del portal Suremet, en enero de 2026 se han registrado 195,5 litros por metro cuadrado, una cifra que multiplica con creces la de los últimos años y sitúa este inicio de año como uno de los más húmedos que se recuerdan.
El contraste es claro si se compara con enero de 2025, cuando se acumularon 61,9 litros, o con los registros aún más modestos de 2024 (36,1 litros) y 2023 (26 litros). En apenas cuatro años, la pluviometría de enero ha pasado de valores propios de un mes seco a un episodio de lluvias muy intensas y persistentes.
Este fuerte incremento de las precipitaciones ha tenido un impacto directo en el campo y en los recursos hídricos, aunque también ha obligado a extremar la vigilancia ante posibles incidencias derivadas de la acumulación de agua.