El salón de la Alcaldía en el Palacio Municipal de Linares no fue esta vez un escenario institucional al uso. Hubo emoción, cercanía y, sobre todo, una historia que pone nombre y rostro a una causa que cada año gana más apoyo en la provincia.
La alcaldesa, Auxi del Olmo, recibió a representantes de la Asociación Debra Piel de Mariposa y a la familia de Mía, una niña linarense cuya vida gira en torno a una enfermedad rara que obliga a convivir con el dolor desde la infancia. El encuentro sirvió para algo más que una foto: fue un espacio para escuchar, compartir y reforzar el compromiso del Ayuntamiento con una cita ya marcada en rojo en el calendario solidario.
El próximo 18 de abril, Guarromán volverá a volcarse con el VII Partido de la Alegría, un evento que combina deporte y solidaridad con un objetivo claro: apoyar a quienes conviven con la llamada piel de mariposa. La recaudación del partido irá destinada a esta causa, a la que también se sumará lo obtenido durante el pasado Carnaval de Linares, una decisión acordada previamente y que refuerza ese respaldo institucional.
La alcaldesa quiso hacer un llamamiento directo a la ciudadanía. No se trata solo de asistir a un partido de fútbol, sino de entender lo que hay detrás de cada entrada vendida. Porque ese día, a partir de las siete de la tarde, el campo de fútbol de Guarromán acogerá mucho más que un encuentro entre las Leyendas de Guarromán y exjugadores del Real Betis Balompié. Habrá música, un pasacalles y la participación de dos formaciones muy queridas en Linares: la Banda Salesiana del Santísimo Cristo de la Buena Muerte y la Agrupación Musical María Santísima de los Dolores ‘El Rescate’. Todo, con el mismo fin.
Detrás de esta movilización está la historia de Mía
Tiene ocho años y padece epidermólisis bullosa distrófica recesiva, una enfermedad conocida como piel de mariposa que convierte el gesto más cotidiano —un roce, una caricia, el simple contacto con la ropa— en una fuente constante de heridas. Su llegada al mundo no hacía presagiar lo que vendría después, pero pocas horas bastaron para que los médicos detectaran lesiones graves y activaran todas las alarmas. Ingresó en la UCI pediátrica y, desde entonces, su vida y la de su familia cambiaron por completo.
Hoy, cada jornada está medida al detalle. Las curas pueden superar la hora diaria. Necesita apoyo constante, incluso en el entorno escolar, y cualquier actividad requiere adaptación. Nada es sencillo, pero tampoco hay espacio para la resignación.
Sus padres han aprendido a convivir con la enfermedad sin permitir que lo ocupe todo. Buscan que Mía siga siendo, ante todo, una niña: que juegue, que aprenda y que crezca con la mayor normalidad posible dentro de una realidad que exige una fortaleza extraordinaria.
Por eso, el Partido de la Alegría no es solo un evento. Es una forma de acompañar, de visibilizar y de recordar que, detrás de cada gesto solidario, hay historias como la de Mía que merecen ser contadas… y apoyadas.