El Linares regresa a la competición tras el descanso forzado por el temporal, que le impidió disputar, hace una semana, el encuentro de la vigesimosegunda jornada frente al FC La Unión Atlético, que se traslada al 11 de marzo a las 16 horas en el Municipal de Linarejos.
Su vuelta será este domingo (18 horas) en el Municipal de Chapín para medirse al Xerez CD, tercero del Grupo IV de Segunda Federación. Un escenario con memoria, exigente, donde el margen de error se reduce a la mínima expresión.
El Linares llega con una cuenta pendiente, mejorar sus resultados como visitante. Los cinco goles encajados ante la Deportiva Minera hicieron mucho daño en la afición, poco acostumbrada a que su equipo caiga de esa manera tan estrepitosa.
Miguel de la Fuente reconoce que la imagen que ofreció el colectivo no se ajusta a sus demandas. Por eso, espera que sus jugadores ofrezcan otro discurso en uno de los estadios más complicados de la categoría. «Somos conscientes del escenario y del rival», admitió en la previa. No es una frase hecha. Chapín impone y el Xerez, como local, concede muy poco. Apenas ha recibido goles en su campo desde el arranque de la temporada. Un dato que obliga a afinar.
El técnico vallisoletano del Linares habla de concentración como si fuera una cuestión estructural. Portería a cero y adelantarse en el marcador. Dos ideas que resumen el plan. «Este partido nos va a medir», desliza. Medir carácter, madurez y, sobre todo, capacidad de competir lejos de casa.
El Xerez llega tras empatar sin goles en el campo del CD Estepona. Es un equipo sólido, candidato a todo, que entiende los tiempos y protege su área. Pero De la Fuente rechaza complejos. «No podemos ir a un campo así a renunciar al balón», insiste. La propuesta pasa por discutir la posesión en determinados tramos y obligar al rival a mirar también hacia atrás.
En esa ecuación aparece Jack Harper. El escocés no está al cien por cien, pero sí disponible. Se ha entrenado con normalidad en los últimos días y apunta al once. Su presencia abre un abanico ofensivo que el equipo necesita para sostenerse arriba.
La competencia interna también forma parte del relato. Víctor López ha perdido su sitio en favor de Luis Aguado, cuyo salto de intensidad ha alterado el equilibrio del centro del campo. El mensaje del entrenador es claro: nadie tiene el puesto garantizado. La exigencia diaria marca la alineación del domingo.
Más delicada fue la conversación con Pedro Peña antes de su salida. De la Fuente se mostró directo. Sin promesas ni atajos. En un equipo que se juega el pulso cada jornada, los minutos no se regalan. La misma claridad trasladó a Cristian Sanz. Decisiones que, en contextos así, dibujan la línea entre proyecto y supervivencia.
El domingo, en Chapín, no solo habrá tres puntos en juego. También una pregunta sin respuesta: en qué punto está realmente el Linares.