Miguel de la Fuente Morán (Valladolid, 1979) afronta este domingo (12 horas) frente al Almería B su estreno como nuevo técnico del Linares, en sustitución de Pedro Díaz, destituido el pasado lunes tras la derrota en Águilas (2-0).
Debuta en Linarejos, ante una afición que anda bastante mosqueada con el equipo. La racha de cinco partidos sin ganar son una pesada losa para el comprometido hincha azulillo, cuyas expectativas están por encima de la pelea por no bajar.
Pero la realidad es tozuda. El Linares es, hoy por hoy, un club sin apenas recursos económicos, lo que impide que pueda competir en el mercado por jugadores que garanticen una temporada plácida. En este contexto, la figura del entrenador se antoja decisiva para sacar el máximo partido de un plantel limitado futbolísticamente.
Su perfil de tipo estudioso y de método puede ayudar a la hora de aportar sentido común en el césped. De la Fuente se basa en la lógica y el ingenio lo reserva para los futbolistas. A primera vista, no tiene intención alguna de revolucionar el vestuario, pero si la de ordenar las piezas para evitar que el Linares naufrague en el terreno de juego.
En su primera comparecencia previa a un partido, habló de exigencia y de compromiso, de mirar más hacia adentro y menos al rival. «Estoy más pendiente de nosotros, porque lo que quiero es que mejoremos nuestro nivel. Lo que necesitamos es estar cerca de nuestra gente y salir al campo responsabilizados de lo que tenemos enfrente», dijo a preguntas de los medios.
Amable en las formas y de respuestas argumentadas, el preparador vallisoletano tiene claro que solo dando el cien por cien el Linares progresará tanto en su fútbol como en la clasificación. No pone paños calientes a la ausencias y advierte: «Los once que salgan deben estar al cien por cien. Todos los que salgan tienen que estar en perfectas condiciones para competir».
Está contento con la predisposición de los jugadores en el trabajo diario. Su primera semana como técnico de la primera plantilla no solo ha servido para abordar sus métodos y la dinámica que quiere ejercer en el grupo. También le ha permitido conocer las inquietudes de su hombres, saber dónde se sienten más cómodos y de qué manera puede aportar un plus extra al colectivo. «No puedo proponer cosas con las que, a lo mejor, se sienten inseguros, máxime en un partido así. Tenemos que estar convencidos de nuestro propósito para hacerlo bien», apuntó.
De la Fuente aseguró que tiene más o menos claro el once que saltará al Municipal de Linarejos este domingo y sus sensaciones con vistas a su debut son buenas, si bien no esconde la necesidad de corregir errores, sobre todo en la línea de atrás.
Trabajador, disciplinado, exigente, decidido y directo, el vallisoletano quiere estrenarse con victoria ante un rival exigente que lucha, como su equipo, por salvar la categoría. «El entrenamiento ya está hecho, ahora toca ejecutar», aseveró.