El Linares ha perdido en una misma semana a dos símbolos de su historia reciente. Hace unos días el club despedía al abonado número uno, Mateo Pino Torres, y este jueves se conocía la muerte de Manuel Toledano Prieto, uno de los delanteros más carismáticos y determinantes que ha vestido la elástica azulilla. Su fallecimiento, a los 60 años tras una larga enfermedad, deja un profundo vacío en la afición minera y en la memoria de toda una generación de aficionados.
La noticia no solo ha dejado desolada a la grada del Municipal de Linarejos, sino a todo el fútbol andaluz, por lo que representaba la figura del atacante onubense. Toledano, que compartió vestuario con otros míticos del linarensismo como Ignacio Pardo Venteo, Carles, Aguirreoa, Cristóbal, Pariente, Expósito, Merayo, De la Oz, Vallina, Ordóñez o Gabi, no es un nombre más. Representa carácter, pasión y entrega, tres valores incuestionables en el Linares. Siempre defendió con orgullo su pertenencia al equipo azulillo, al que siguió, como un hincha más, después de colgar las botas en el Decano en el curso 95/96.
Ejemplo de profesionalidad
Toledano no fue solo un goleador; fue un ejemplo permanente de profesionalidad. Un futbolista que entendió el escudo desde el primer día y que supo ganarse el respeto del vestuario y el cariño incondicional de la grada. Afrontó su etapa en el Linares con el corazón y la camiseta como banderas. Entre 1987 y 1990 defendió el escudo azulillo con coraje, participando en 77 encuentros y anotando 29 goles, cifras que relatan no solo números, sino momentos de bravura, tantos decisivos y una entrega total al colectivo. Se quedó a las puertas del ascenso a Segunda en aquella fatídica tarde en el Vicente Calderón.
Su presencia en el área, su olfato goleador y su compromiso le convirtieron en un referente dentro y fuera del terreno de juego. Su trayectoria en el Linares no pasó inadvertida: el CD Málaga pagó una importante suma de dinero al club minero para llevárselo a Primera División en la temporada 89/90. Llegó como refuerzo invernal y logró hacerse un hueco, aportando tres goles que, pese a su esfuerzo, no pudieron evitar el descenso malaguista.

Figura del fútbol andaluz
Nacido en Huelva en 1965, Toledano fue una de las grandes irrupciones del fútbol regional en los años 80. Debutó con apenas 16 años en Segunda División con el Recreativo de Huelva, convirtiéndose en el jugador más joven en marcar un gol con la camiseta del club onubense.
Su carrera lo llevó por equipos históricos como el propio Recre, el CD Málaga, el Xerez CD, el Levante UD y el Linares CF, dejando siempre un reguero de compromiso y cercanía. Tras abandonar la práctica profesional, siguió vinculado al fútbol como entrenador y coordinador de cantera en Huelva, dedicando su vida a formar a las nuevas generaciones.
El Linares, parte inseparable de su legado
En Linares encontró el escenario ideal para desplegar su mejor versión. La afición lo adoptó como uno de los suyos y él respondió con actuaciones memorables, liderazgo silencioso y una identificación total con la entidad.
Hoy, el Estadio de Linarejos guarda su nombre entre los recuerdos imborrables. En cada gol histórico, en cada tarde de lucha y en cada victoria sufrida, quedará su sombra eterna recorriendo el área rival.
Mostramos nuestras más sinceras condolencias por el fallecimiento de Manolo Toledano, jugador de nuestro club a finales de la década de los 80 y principios de los 90.
— Linares Deportivo 💙⚒ (@Linares_Dptvo) January 22, 2026
Enviamos todo nuestro cariño y apoyo a sus familiares y amigos en estos momentos tan difíciles. Asimismo,… pic.twitter.com/bHfXFYqk1R