Seguramente no hay banda de rock en Linares que mantenga la esencia de sus inicios como Castigo. La formación surgió a finales de los 80 y desde entonces no ha parado de ofrecer ese imperfecto, acelerado y faltón punk que tanto escasea en la música actual.
En su originalidad y genuinidad está la base de su longevidad en los escenarios. Son músicos que no necesitan vestirse para actuar. Dos guitarras, bajo y batería. La instrumentación clásica. No requieren de más artificios para meterse al público en el bolsillo con sus canciones ácidas y cargadas de reivindicación.
Se trata de la banda puntera de una escena del punk andaluz, que reclama su sitio con una fórmula musical ruidosa, acelerada, excitante. En un mundo lleno de averías donde quedarse de brazos cruzados no es una opción y cantar al desenfado y a la fiesta no les sale de las entrañas. Sus letras retratan a una generación rota que desde el orgullo describe un mundo en decadencia.
Sólidos y con un sonido guitarrero basado en el rock radical, el punk y el hardcore, Castigo toca este sábado, a partir de las 22.00 horas en el Garage Bar Elviris, en la linarense calle Joaquín Ruano (Nueva), con entrada gratuita.