La escena musical de Linares vuelve a asomar la cabeza con ambición. Roswell, una de las bandas más sólidas del rock alternativo provincial, se planta en las semifinales del XXVIII Concurso de Bandas Emergentes Ciudad de Porcuna con el aval de casi una década de carretera, distorsión y evolución constante. El grupo, formado por Juan Luis Jiménez, Pedro J. Herrera, Jesús Montalbán y Sergio Orta, no llega como promesa, sino como realidad consolidada que ahora busca dar el salto definitivo.
Nacidos en 2016 al calor de influencias como Foo Fighters, Arctic Monkeys o Alter Bridge, Roswell ha construido un sonido propio que mezcla músculo británico con pulsión americana. Guitarras afiladas, bases rítmicas contundentes y una identidad reconocible que les ha permitido hacerse un hueco en la escena jiennense. Su último trabajo, ‘Sounds From Distant Life’, les ha abierto puertas en ciudades como Sevilla, Barcelona o Madrid, en una gira que ahora hace parada estratégica en Porcuna, de la mano de su Ayuntamiento y la Asociación Miaqué.
El sábado 28 de marzo, a las 19.00 horas en el Pub Cantón, el cuarteto linarense no solo tocará: medirá su ambición frente a un cartel diverso que define bien el momento actual de la música emergente en España.
Antes, a las 17.30, llegará uno de los proyectos más singulares del certamen. Duendes del Parke, procedentes de Barcelona, aterrizan como primer semifinalista con una propuesta que desborda etiquetas. Gemma Sainz, Dani Rabassa y Gabriel Guirao presentan Dagas y Claveles, un LP que combina electrónica, flamenco y rock bajo una mirada poética y socialmente incisiva. Sus nueve temas construyen un universo emocional donde la experimentación sonora no es un adorno, sino el eje de un discurso artístico que busca incomodar y seducir a partes iguales.
La nómina de semifinalistas refleja un mapa sonoro plural. Desde Córdoba llega Espidifunk, mientras que Madrid estará representada por Los Justicieros y T-Lenoir. Murcia suma a Álamo 51 y Linares, además de Roswell, coloca su nombre en el cartel como señal de una escena local que sigue resistiendo.
El Concurso de Bandas Emergentes Ciudad de Porcuna, ya en su vigésimo octava edición, mantiene intacta su vocación de escaparate y trampolín. No es solo una competición: es un punto de encuentro donde conviven estilos, discursos y generaciones. En ese cruce de caminos, Roswell juega con una ventaja invisible pero decisiva: la cercanía emocional de un público que siente la banda como propia.
En Porcuna no solo se decide quién pasa a la final. Se mide también el pulso de una escena que, lejos de los grandes focos, sigue encontrando en lo local una forma de resistencia cultural. Y ahí, en ese territorio, Roswell ya ha ganado terreno.

