Taberna Chamarín, el sabor que brota en primavera y conquista a la Guía Repsol

La conocida publicación premia al establecimiento de Linares con el Solete Primavera 2026 por su cocina, su ambiente y su forma de entender la barra

Por:Javier Esturillo
Taberna Chamarín está ubicada en la calle República Argentina, número 12, de Linares,

En Linares, donde la cultura de la tapa no es solo una costumbre sino una forma de entender la vida, hay bares que nacen con vocación de quedarse. Y luego está Taberna Chamarín, que en apenas un año ha cruzado esa frontera invisible que separa lo prometedor de lo imprescindible. La Guía Repsol le ha concedido uno de sus codiciados Soletes Primavera, un reconocimiento que pone en el mapa a esos lugares donde se come bien, se está mejor y siempre apetece volver. Con esta distinción, se suma a otros referentes locales ya reconocidos como el Bar Córdoba y la Taberna Lagartijo, consolidando a la ciudad minera como un destino imprescindible para el tapeo.

En pocos meses de vida, Chamarín, que se ubica en la calle República Argentina, número 12 -donde antes estaba Canela en Rama-, se ha convertido además en un auténtico punto de encuentro en la ciudad. Como subraya la propia Guía Repsol, esta taberna andaluza está dirigida por los propietarios del restaurante familiar Campero Olivares, un detalle que ayuda a entender su ADN: respeto por la raíz, conocimiento del oficio y una intuición afinada para saber qué busca el comensal.

Chamarín no solo comparte nombre con un pajarillo ágil de colores vivos y canto inconfundible. También ha heredado ese carácter inquieto y luminoso. Su propuesta parte de una idea sencilla, casi primitiva: disfrutar comiendo, sin artificios, pero con una ejecución que marca diferencias. Ya sea en la terraza, en la barra o en el salón, el guion se repite con precisión: producto bien tratado, recetas reconocibles y ese punto de creatividad que convierte lo cotidiano en memorable.

En su carta hay platos que ya funcionan como señas de identidad. La carrillada al vermú, melosa y profunda; el lomo de orza acompañado de una mayonesa de ajo confitado que eleva el conjunto; las marineras, que compiten sin complejos con las mejores referencias murcianas; o esas patatas bravas hojaldradas que juegan con la textura y sorprenden desde el primer bocado. Todo ello respaldado por una selección de vinos pensada para acompañar sin imponerse y rematada con algún postre que invita a alargar la sobremesa.

Pero si algo explica el reconocimiento de la Guía Repsol es que Chamarín ha entendido que hoy la hostelería va más allá del plato. En poco más de un año, la taberna ha empezado a construir un relato propio, abriendo sus puertas a iniciativas que desbordan lo gastronómico: talleres de azulejos, vidrieras y otros “tinglaos” que convierten el espacio en un punto de encuentro vivo.

En una ciudad con tanta solera en el cada vez más escaso universo de la tapa generosa incluida con la bebida, Taberna Chamarín no solo resiste: reivindica. Aquí se viene a comer, a beber y, sobre todo, a compartir. Y ese, en el fondo, sigue siendo el mayor lujo.

Los Soletes son un reconocimiento otorgado por Repsol a aquellos locales «donde prima la calidad y el buen hacer, para repetir por su ambiente informal y acogedor», explican en su página web.

Éstos pueden ser entregados a cafeterías, restaurantes, terrazas, chiringuitos, vinotecas, heladerías, bares y establecimientos de comida rápida. Los agraciados jiennenses en esta edición, además de Taberna Chamarín, son el restaurante Ajhito Izakaya de Jaén; la taberna Patrimonio de Úbeda, y el restaurante Alfonso X de Cazorla.

Foto: Taberna Chamarín
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