Diego Talaverón disfruta del fútbol y se le nota. El delantero almeriense se ha reencontrado con su mejor versión y lo demuestra cada fin de semana sobre el césped, donde combina trabajo, gol y liderazgo ofensivo. Sus números avalan el momento: ha sido titular en quince de los diecisiete partidos que ha disputado, suma 1.144 minutos y ha firmado cinco goles, tres de ellos en las dos últimas jornadas ante el Almería B y el Yeclano.
A punto de cumplir 24 años, Talaverón se ha convertido en una pieza clave en el engranaje de Miguel de la Fuente. No solo aporta eficacia en el área, sino también movilidad, presión constante y una lectura del juego que mejora a quienes le rodean. Su actuación frente al Yeclano fue una confirmación de su estado de forma, con dos goles que sirvieron para reconectar al Linares con su afición, necesitada de alegrías en casa esta temporada.
Llegado el pasado invierno procedente del Elche Ilicitano, el atacante atraviesa un momento dulce, probablemente el mejor de su trayectoria en el fútbol sénior. Un rendimiento que recuerda al que ofreció en una de sus etapas en el Sevilla Atlético, también en Segunda Federación, cuando disfrutó de continuidad y de la confianza del técnico Ale Acejo.
El espigado delantero almeriense ha sabido, además, adaptarse a las circunstancias y asumir su rol cuando más lo ha necesitado el equipo. La experiencia de Hugo Díaz le aporta un plus. Con el de Almodóvar del Río se entiende a la perfección con y sin balón.
La actuación de Talaverón frente al Yeclano fue una muestra más de su excelente momento. Ya en el inicio de liga firmó un gol decisivo en el minuto 93 contra el CD Estepona, rescatando un punto vital para su equipo y evidenciando su instinto goleador en situaciones límite.
El atacante formado en las categorías inferiores del Almería y el Sevilla FC aporta mucho más que goles: su movilidad, su capacidad para jugar de espaldas o desmarcarse entre líneas, y su compromiso colectivo lo perfilan como un delantero sólido y completo.
No es solo un goleador, sino también un futbolista de vestuario: comprometido con el grupo, siempre dispuesto a trabajar por sus compañeros y consciente de su figura dentro del proyecto. Su disciplina en los entrenamientos y su actitud positiva, dentro y fuera del campo, le han ganado el respeto de técnicos y compañeros por igual. Hoy, más maduro y completo, Talaverón vuelve a sentirse importante y el Linares lo agradece.
Foto: Linares Deportivo