«El Cetedex pone a Linares en el centro de una estrategia nacional para su desarrollo industrial y tecnológico»

Por:Javier Esturillo
30 noviembre 2025
Juan Latorre, secretario general del PSOE de Jaén. Foto: Javier Esturillo

Juan Latorre Ruiz (Arjona, 1987) dio, en febrero de este año, un paso decisivo en su carrera política: concurrir a las primarias del PSOE de Jaén. Fue una decisión difícil para un dirigente que llega del ámbito municipal.

Alcalde de su pueblo natal desde 2014 y concejal de la Corporación arjonera desde 2011, Latorre sabía que esa determinación entrañaba riesgos. Relevar a uno de los grandes barones del PSOE andaluz, como es Paco Reyes, representaba un tremendo esfuerzo de movilización, máxime cuando te estás jugando los cuartos con Ángeles Férriz, una de las políticas mejor preparadas y valoradas del partido, sobre todo porque para algunos encarnaba el cambio de paradigma.

Pero discurso del joven regidor, caló entre la militancia y, el pasado marzo, se hizo con el bastón de mando de la organización política más poderosa en la provincia de Jaén, donde llegó a gobernar en 73 de los 97 ayuntamientos en tiempos del ‘todopoderoso’ Gaspar Zarrías.

Los días de vino y rosas pasaron y, ahora, Juan Latorre se enfrenta a una realidad diferente. Sin poder en la Junta de Andalucía, y con el Gobierno de España y la Diputación renqueantes, las próximas citas electorales calibrarán su fuerza como líder socialista.

Latorre abre a El Nuevo Observador las puertas de la Casa del Pueblo de Linares, donde se ha reunido, previamente, con el grupo parlamentario del PSOE de Jaén. Es un tipo cercano, de gustos sencillos, que escucha y que tiene como único objetivo recuperar la hegemonía de la izquierda en todo el territorio jiennense y, por ende, en Andalucía. Habla con pasión de su proyecto político y de la necesidad de «desmontar las mentiras del PP de Juanma Moreno».

De discurso ágil y contemporáneo, se toma en serio a sus interlocutores y hace lo posible por que se sientan cómodos. No rehúye una pelea, sobre todo cuando se trata de defender los intereses de los jiennenses «ninguneados» por la Junta, que, a su juicio, son la mayoría. La justicia social y económica en el marco de lo público van en consonancia con su narrativa y su estrategia hacer frente a la frialdad conservadora de los populares.

—¿Cómo ha cambiado su vida en los últimos meses?

—De forma muy intensa. Tengo una agenda bastante completa desde por la mañana hasta casi entrada la noche, prácticamente de lunes a domingo. Como alcalde ya tenía una gran carga de trabajo, pero al asumir la responsabilidad de la dirección provincial del partido los desplazamientos por toda la provincia se han multiplicado. Aun así, es una agenda ilusionante, porque cada vez que tengo la oportunidad de reunirme con compañeros, conocer problemas en algún municipio y, sobre todo, buscar soluciones, encuentro que la política tiene sentido.

—Cuando le sobra algo de tiempo, ¿suele quedar con los amigos de toda la vida a echar una cerveza, por ejemplo?

—He de confesarte que mi principal amigo es mi hermano, con quien comparto el día a día tanto en lo laboral como en lo personal. Con los amigos de la infancia me reúno en momentos concretos del año, aunque muchos de ellos no viven ya en la provincia por motivos laborales. Y, por supuesto, guardo tiempo para mi familia: soy muy familiar y disfruto mucho con mi hijo, mi mujer y el resto de la familia.

—No es nada gratificante ver cómo se marchan los amigos a otros territorios en busca de trabajo. Le pasa a usted y a mí. Algo está fallando.

—Así es. No todos se han marchado, pero sí una parte importante. Esto enlaza con algo que siempre me ha preocupado: la despoblación. No me preocupa tanto la fuga de talento —si un médico quiere ejercer fuera, es lógico— pero sí me preocupa que municipios enteros pierdan población.

—Sigamos la conversación en esta línea. ¿Cómo se puede frenar este problema?

—Es un asunto complejo que no se resuelve con una sola medida. Hay que actuar en varios frentes. En primer lugar, en materia económica: quienes deciden vivir en el mundo rural deben tener incentivos, tanto a nivel personal como empresarial. Las empresas que se instalen en estos municipios necesitan beneficios fiscales y ayudas a la contratación.

En segundo lugar, la vivienda. No es lo mismo planificar vivienda en Linares que en la Sierra de Segura. Por eso la Diputación ha puesto en marcha una ayuda de un millón de euros para que jóvenes de la Sierra de Segura puedan comprar una vivienda con apoyo institucional.

En tercer lugar, el empleo. El Gobierno andaluz se ha olvidado de Jaén en esta materia. Llevamos mucho tiempo reclamando planes de empleo específicos y la respuesta ha sido prácticamente nula. No hay nada concreto que permita revertir la situación.

Y, por supuesto, hay profesiones que por su naturaleza exigen salir del territorio, pero no es el caso de los sanitarios, que podrían trabajar en cualquier municipio si se les ofrecieran condiciones laborales dignas. La Junta no está compensando adecuadamente a estos profesionales.

Por ejemplo, es el caso de los sanitarios que pueden encontrar empleo en cualquier sitio de la provincia, especialmente en las zonas más despobladas, siempre y cuando el Gobierno de Juanma Moreno proponga condiciones laborales dignas para que se sientan útil y bien remunerados en ese lugar.

—La brecha digital también alimenta la despoblación. ¿Cómo se está abordando desde la Diputación?

—La Diputación lleva tiempo haciendo un trabajo riguroso en materia tecnológica. Ayudamos a los 97 ayuntamientos a mejorar sus sistemas de conexión y la atención telemática al ciudadano. Además, acabamos de invertir una suma importante en un nuevo sistema tecnológico para agilizar la relación con los vecinos.

Por otra parte, el Gobierno de España ha impulsado que Jaén sea una de las provincias mejor conectadas a la banda ancha. Incluso en zonas aisladas, como parques naturales, puede haber conexión gracias a estos sistemas.

Por eso creo que la conectividad ya no es un hándicap. De hecho, muchos ciudadanos han regresado a Jaén para teletrabajar. La pandemia cambió muchas cosas. Yo mismo, como alcalde, puse en marcha un vivero de empresas con espacios de coworking para permitir que personas que trabajaban fuera pudieran volver a Arjona.

—¿Por qué se metió en política?

—Me gusta hacer cosas por la gente. Me gusta transformar la realidad y escuchar las necesidades de los ciudadanos para convertirlas en soluciones. Eso es lo que hago cada día: escuchar para transformar desde la política y satisfacer los deseos de los vecinos, con unos ideales claros, como son la justicia social, la solidaridad y la igualdad.

Creo que cada día son más necesarios y, por tal motivo, hay que defenderlos con mayor ahínco. Más aún en una sociedad tan marcada por la redes sociales que nos ayudan, pero que, al mismo tiempo, sirven de amplificador para aquellos que buscan la desinformación y manipular la realidad de las cosas. En un momento como éste, la política toma el mayor de sus sentidos. Nuestra misión es trabajar desde la honestidad y la prudencia.

—¿Cree que la base ideológica sigue presente en el Partido Socialista?

—Sin duda. Está presente en cada decisión. Cuando el Gobierno sube las pensiones, crea el ingreso mínimo vital para personas vulnerables o impulsa grandes inversiones como el Cetedex, está aplicando principios ideológicos de redistribución, justicia social y apoyo a los territorios más necesitados.

La ideología está en el día a día. Cuando un alcalde decide bonificar tasas de la guardería o cuando abre un servicio deportivo municipal, está aplicando criterios ideológicos para mejorar la vida del conjunto de la comunidad, no solo a unos pocos. A pesar del ruido, el PSOE sigue haciendo política con el corazón.

—En Linares, al igual que en otros lugares, es habitual escuchar en el debate político y en los comentarios de la calle (o redes sociales) el latiguillo que dice: «os habéis tirado 40 años gobernando» [en relación con la Junta de Andalucía]. ¿Le molesta ese mensaje?

—Es la única forma que tienen de tapar sus propias vergüenzas. Cuando uno no tiene nada que ofrecer, tiene que atacar al adversario con este tipo de frases hechas y con mentiras sin fundamento ni sustento alguno. Todo lo bueno que ha ocurrido en Linares en las últimas décadas es gracias al Partido Socialista, no solo antes, sino también ahora, a nivel municipal, provincial, autonómico y nacional.

—Pero hay ciudadanos que sostienen que los males de Linares son responsabilidad del PSOE.

—Si ahora mismo parásemos a seis o siete ciudadanos, estoy convencido de que reconocerían que las grandes transformaciones de la ciudad han llegado de la mano de gobiernos socialistas. Otra cosa es que gobiernos actuales intenten apuntarse medallas.

—Existe una guerra soterrada y a veces pública sobre quién ha traído las últimas empresas a Linares. ¿Me lo puede aclarar?

—Le hago una pregunta: ¿alguien conoce algún proyecto emblemático de la Junta de Andalucía para Linares en estos siete años de gobierno del PP? El presidente Moreno Bonilla lleva siete años dando largas y trabajando el olvido en esta ciudad. Sus palabras, por muy grandilocuentes que suenen, están vacías de contenido.

El Cetedex llegó por decisión del Gobierno de España y ha venido para quedarse. Es una realidad y las empresas que están llegando a Linares —FMG en Vadollano o Escribano— vienen atraídas por ese proyecto. Es el Gobierno de España quien decide apostar por esta tierra. Sin el Cetedex, esas empresas no se hubieran instalado aquí, no estarían viniendo otras. Todo ello sin olvidar acuerdos tan importantes como el suscrito con Sicnova en materia de defensa. Les puede gustar más o menos, pero esta es la realidad.

—Sin embargo, el PP de Linares insiste en lo contrario.

—Cuando se distorsiona la verdad, el ciudadano se confunde. Pero los hechos son claros: el Cetedex coloca a Linares en el centro de una estrategia nacional, junto con el Colce en Córdoba. Ese triángulo industrial y tecnológico es clave para el futuro de la zona.

—Hablemos más de reindustrialización de Linares y su área de influencia. ¿En qué punto nos encontramos?

—Hay un elemento fundamental que está sin desarrollarse y no es otro que el puerto seco. No entiendo por qué la Junta invierte en el Antequera y renuncia al de Linares. Por eso, le pregunto a Moreno Bonilla si cree realmente en la reindustrialización de esta ciudad. Si es así, debe desarrollar esa infraestructura tan importante para Linares y para la provincia, porque allí, en estos momentos, no hay nada. Y si no quieren hacerlo, que abran la posibilidad a que empresas puedan ejecutarlo.

La Junta de Moreno Bonilla ha incumplido año tras año sus compromisos presupuestarios con Linares. Le pongo otro caso, qué pasa con la playa de vías de Santana o con el ramal de Vadollano. Se hartan de vender proyectos que luego son incapaces de hacerlos realidad.

Los datos son, simplemente y llanamente escalofriantes. El Gobierno regional presupuestó para la provincia de Jaén en este año 365 millones de euros y, cuando estamos a punto de acabarlo, solo ha ejecutado realmente 17 millones, es decir un 5%. Llegados a este punto me pregunto: ¿es esa la apuesta de Moreno Bonilla por la provincia de Jaén y por Linares? Si queremos que este territorio avance quien más debe aportar es la Administración autonómica. Frente a esta realidad, la Diputación, con recursos y competencias limitadas, desarrolla proyectos que tienen un claro compromiso con el empleo y con la industria. Como muestra los 30 millones anuales que destinamos a planes de empleo y empresa.

—¿Cree suficiente lo que la Junta aporta para Santana?

—No. La Junta se suma a proyectos que no ha impulsado. Se ponen en la foto, pero no desarrollan nada propio. Lo que han anunciado no se corresponde con la realidad. Y, además, me duele que intenten apropiarse de algo que pertenece a todos los linarenses.

—¿Qué ocurre con las conexiones ferroviarias? ¿Con el ramal de Vadollano?

—Para que las administraciones puedan remar en la misma dirección, tiene que haber igualdad. No puede ser que una cumpla y otra no. El Gobierno de España ha puesto financiación encima de la mesa para desarrollar la autopista ferroviaria, con inversiones concretas, con obras que se convierten en realidad. De hecho, lo hemos visto en las últimas semanas y lo veremos a lo largo de los próximos meses. En política no se puede estar continuamente hablando del sexo de los ángeles. Hay que concretar las promesas. La Junta, sin embargo, ha olvidado Linares en sus compromisos.

No puede ser que haya gobiernos que cumplen y que estén dando pasos para desarrollar infraestructuras y proyectos, y otros, como el de la Junta, que desde 2019 viene repitiendo año tras años los mismos compromisos. Todas esas promesas que hizo Moreno Bonilla se han quedado en el tintero, por mucho que trate de maquillarlas en sus intervenciones. No hay ningún proyecto emblemático con Linares en esta legislatura.

—Vuelvo sobre mis pasos y le repregunto sobre Santana. ¿Qué es en su opinión? ¿Allí hay empresas?

—Usted cree es suficiente, teniendo en cuenta que varias de ellas llegan de la mano del Gobierno de la nación y cuenta con apoyo de la Diputación. Lo único que ha hecho Moreno Bonilla es subirse al carro de inversiones desde el punto de vista empresarial. Al final, lo que hace es ponerse en una foto de proyectos que nada tienen que ver con el impulso que tanto proclama.

—En pocos días, saldrá el primer todoterreno ensamblado en Santana. ¿Cree que le penalizará a su partido?

—Aprovecharán esa foto para cargar contra nosotros, pero no responde a la realidad. Me duele que quieran apropiarse de algo que pertenece a todos los linarenses.

—Otra de las frases recurrentes del PP es que la Diputación no apoya lo suficiente a Linares, que mira más hacia Jaén capital.

—Ponen el foco en esa cuestión para, como le he dicho con anterioridad, tapar su nula capacidad de gestión. A este Gobierno municipal le falta ambición y para ocultar sus enormes defectos, utilizan estrategias políticas para culpar siempre a los demás.

—Cuando viene a Linares, ¿qué ve?

—Lo que muchos linarenses observan, un abandono general de la ciudad y un absoluto olvido de los barrios. Esto no es culpa de la Diputación ni del Gobierno, sino del Ayuntamiento. Por lo tanto, debe asumir su responsabilidad, porque es básico que el vecino, ya sea del centro o de una barrio, se sienta arropado por su Administración.

Mi percepción es que este Gobierno municipal vende mucho humo y mucha foto. Eso no es gestión. Las quejas de los ciudadanos están ahí y no las pueden esconder, por mucho que lo intenten organizando actos y más actos de cara a la galería.

Linares es una ciudad llena de oportunidades que si se trabaja de la mano de los ciudadanos y ciudadanas valientes de este municipio se pueden lograr muchas cosas positivas. Hablamos de emprendedores, de autónomos, de trabajadores que luchan cada día por un futuro mejor para sus familias, pero que no encuentran su reflejo en el Ayuntamiento. Cada semana tengo puesto un ojo en Linares, en cómo mejorarla, en ofrecer políticas reales para que sus gentes se sientan cómodas, siempre desde la responsabilidad y alejados de tanta fanfarria.

—¿Patearse las calles es fundamental para el PSOE?

—Es la única manera de conocer los problemas de los vecinos y vecinas, de tener los pies en el suelo y de no vivir en una realidad paralela, como le sucede al PP. Hablar con la gente es fundamental para aportar soluciones. Conocer sus demandas es básico para plasmar una propuesta política real. La mayor parte de los programas del PSOE, más allá de las citas electorales, están basados, precisamente, en las propuestas de los ciudadanos. Somos un partido abierto a la participación, que gobierna para todo el mundo y, en especial, para el que más lo necesita.

—¿Javi Perales será el candidato socialista a la Alcaldía en las próximas elecciones municipales?

—El PSOE de Linares vive un periodo de estabilidad y eso es gracias al trabajo de Javi Perales y su equipo. Lo que más me gusta es la labor de calle que están haciendo, por y para la gente. Respondiendo a su pregunta, no depende de la dirección provincial. El partido tiene sus normas. Dicho esto, Javi Perales es el mejor alcalde que puede tener Linares.

Fotos: Javier Esturillo

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