Fallece el decano del clero jiennense con una profunda huella pastoral en Linares

José Casañas Llagostera estuvo vinculado durante gran parte de su ministerio a la ciudad minera, a la Estación Linares-Baeza y a la capital

Por:Javier Esturillo
José Casañas Llagostera besa con la imagen del Niño Jesús sostenida por el obispo durante un encuentro pastoral con los mayores. Foto: Diócesis de Jaén

Linares y la Diócesis de Jaén despiden con profundo pesar a José Casañas Llagostera, una figura fundamental en la historia reciente del clero jiennense que ha fallecido a los 95 años de edad.

Con su partida, desaparece el decano de los sacerdotes de la provincia, un hombre cuya trayectoria estuvo íntimamente ligada a la ciudad linarense, donde ejerció una labor pastoral y administrativa de enorme calado durante casi siete décadas de ministerio.

Los primeros pasos de su vocación, tras ser ordenado en 1958, tuvieron como escenario la Estación Linares-Baeza, un destino que marcaría el inicio de una relación inquebrantable con esta comarca.

Casañas Llagostera no solo fue párroco en distintas comunidades locales, sino que asumió la responsabilidad de ser arcipreste de Linares, convirtiéndose en un referente de cercanía y gestión para los fieles y sus compañeros de orden. Su paso por la parroquia de La Santa Cruz y su labor en Santa Elena completaron un currículo vital volcado en el servicio a los vecinos de la zona antes de trasladar su actividad a la capital.

Cargos de alta responsabilidad

Más allá de su presencia en las parroquias, su capacidad organizativa le llevó a ocupar cargos de alta responsabilidad diocesana, destacando su etapa como ecónomo de la Curia y delegado de Cáritas.

En 1985 fue nombrado canónigo de la Catedral de Jaén, una distinción que mantuvo de forma activa durante más de veinte años.

Pese a su jubilación oficial en 2006, su compromiso no cesó, manteniendo su labor como confesor y guía espiritual hasta que sus fuerzas se lo permitieron en la residencia sacerdotal Obispo Manuel Basulto.

El fallecimiento de José Casañas deja un vacío significativo en el tejido religioso y social de la provincia. Se marcha un sacerdote que destacó por su discreción y una fidelidad inquebrantable a su vocación, pero sobre todo se va un hombre que conocía palmo a palmo la realidad de Linares, donde su legado de entrega y acompañamiento permanecerá vivo en la memoria de las generaciones que crecieron bajo su guía pastoral.

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Antoniodelarcosanchez@gmail.com
2 horas antes

El Padre CASAÑAS tiene en la entidad menor de la Estación de Linares-Baeza una calle con su nombre.