El baloncesto cordobés vuelve a latir con fuerza. Después de años de espera, Córdoba recupera su lugar en la segunda categoría del baloncesto nacional gracias al ascenso del Coto Córdoba a la Primera FEB, y en el centro de esta histórica conquista aparece un nombre propio: Pablo Sánchez Infantes.
El base linarense ha sido el gran director de orquesta del proyecto blanquiverde, confirmando con liderazgo, talento y personalidad que estaba preparado para asumir el peso de un equipo llamado a hacer historia.
La entidad cordobesa apostó fuerte el pasado verano por un jugador joven, pero sobradamente curtido para la categoría. Y la respuesta del base de Linares no pudo ser más contundente. Bajo la dirección de Gonzalo Rodríguez Palmeiro, el Coto Córdoba completó una temporada sobresaliente que culminó con una eliminatoria final agónica frente al Amics Castelló, un desenlace que devuelve a la ciudad califal al escaparate del baloncesto profesional.
Pablo Sánchez llegó procedente del Albacete Básket con una trayectoria que ya llamaba la atención dentro del panorama nacional. Formado en la cantera del CAB Linares y criado en un entorno profundamente vinculado al baloncesto —hijo de Carlos Sánchez y Mar Infantes—, el director de juego destacó desde muy temprano por una inteligencia táctica impropia de su edad. Aquella progresión meteórica lo llevó al Unicaja de Málaga, donde llegó a convertirse en el jugador más joven en debutar con el primer equipo en la Liga ACB, un récord que mantuvo hasta la aparición de Mario Saint-Supéry.
Tras sus experiencias en el Cáceres Patrimonio de la Humanidad y el conjunto manchego, el regreso a Andalucía suponía un reto mayúsculo: liderar desde la dirección a una plantilla prácticamente nueva y convertirla en aspirante real al ascenso. El linarense no solo aceptó el desafío, sino que terminó siendo una de las piezas más determinantes del campeonato.

Los números reflejan la importancia de Sánchez en la temporada del ascenso. En los 30 encuentros disputados entre liga regular y playoffs, firmó medias de 7,4 puntos por partido y 69 asistencias, convirtiéndose en el gran generador del juego ofensivo cordobés. A ello añadió un notable 76% de acierto desde la línea de tiros libres, demostrando temple en los momentos decisivos.
Pero fue precisamente en la cita más importante donde apareció su versión más brillante. En el encuentro definitivo ante el Amics Castelló, Pablo Sánchez firmó una actuación de auténtico líder: 15 puntos, un espectacular 75% de acierto en tiros de campo, pleno desde el triple y desde el tiro libre, además de siete asistencias y una valoración total de 23 créditos. Una exhibición de madurez competitiva para conducir al Coto Córdoba hacia un ascenso que ya forma parte de la historia reciente del club.
Más allá de las estadísticas, el base linarense ha representado el carácter de un equipo que supo competir bajo presión y defender cada posesión con personalidad en una eliminatoria cargada de tensión. Su crecimiento confirma la excelente salud de la cantera andaluza y recoge el testigo de otros talentos formados en el ecosistema cajista que dejaron huella en Córdoba, como Lucas Muñoz o Guille del Pino.
A sus 192 centímetros de talento y visión de juego, Pablo Sánchez añade ahora una experiencia imborrable: liderar el regreso de Córdoba a la Primera FEB. Desde los pabellones de Linares hasta las noches decisivas del ascenso, el base sigue dando pasos firmes hacia cotas mayores, consolidándose como uno de los nombres propios del presente y futuro del baloncesto español.