El presidente de la Sociedad Ibérica para el Estudio y Conservación de los Ecosistemas (Siece), Víctor Cid, expresa la preocupación existente entre vecinos, propietarios y colectivos sociales ante el avance de los proyectos de investigación minera previstos en el norte de la provincia de Jaén, así como por sus posibles repercusiones ambientales, agrícolas, hídricas y socioeconómicas.
Cid informa, a través de una nota, que los próximos 8 y 9 de julio está previsto el levantamiento de actas previas a la ocupación temporal de terrenos para el denominado Proyecto Orión, promovido para investigar la posible existencia de rutilo y tierras raras mediante la ejecución de 21 sondeos en distintos puntos de la comarca.
Según indica, la amplitud del listado de parcelas y propietarios afectados por estas actuaciones evidencia, a su juicio, una afección territorial superior a la que podría deducirse del número de perforaciones previstas. En este sentido, apunta que los trabajos requerirían accesos, servidumbres de paso y el tránsito de maquinaria pesada por numerosas fincas rurales, lo que afectaría a explotaciones agrícolas y ganaderas de municipios como Santisteban del Puerto, Aldeaquemada, Castellar y Montizón.
El responsable de Siece advierte además de la existencia de nuevas solicitudes de permisos de investigación minera presentadas por la empresa Green Mineral Resources bajo las denominaciones Menodice, Menipe y Metioque. De acuerdo con los datos aportados por la entidad, estas nuevas áreas sumarían 142 kilómetros cuadrados adicionales a los 85,6 kilómetros cuadrados contemplados inicialmente en el Proyecto Orión.
De prosperar dichas solicitudes, la superficie objeto de investigación minera alcanzaría los 228 kilómetros cuadrados, incorporando también al término municipal de Navas de San Juan, de acuerdo con el comunicado.
Cid vincula esta expansión a las expectativas de explotación trasladadas por la empresa matriz australiana Osmond Resources a sus inversores. Según detalla, la compañía ha informado de la localización de concentraciones de rutilo superiores a las medias internacionales y de un potencial de explotación de más de mil millones de toneladas de material.
Riesgos ambientales y sobre los recursos hídricos
Entre las principales preocupaciones expuestas por el presidente de SIECE figura el consumo de agua asociado a la minería de tierras raras y al tratamiento de minerales. A este respecto, considera que este tipo de actividad podría resultar incompatible con la situación de escasez hídrica que afecta a la cuenca del Guadalquivir y con las necesidades de abastecimiento del sector agrario.
Asimismo, alerta de los posibles riesgos derivados de la presencia de elementos radiactivos asociados a minerales como la monacita, entre ellos trazas de torio y uranio, y de las consecuencias que la dispersión de partículas podría tener sobre la salud pública y sobre cultivos estratégicos para la economía provincial, como el olivar.
En materia de biodiversidad, Cid manifiesta su preocupación por los posibles efectos de una futura explotación minera a cielo abierto sobre hábitats naturales y corredores ecológicos utilizados por especies protegidas presentes en Sierra Morena, entre ellas el lince ibérico y el águila imperial ibérica.
Como precedente, recuerda el caso del proyecto de tierras raras Matamulas, en la provincia de Ciudad Real, que no obtuvo la correspondiente Declaración de Impacto Ambiental favorable tras la oposición social y la presentación de alegaciones técnicas.
Por ello, reclama la implicación de administraciones locales, organizaciones agrarias, colectivos ecologistas y ciudadanía para exigir información detallada sobre los proyectos en tramitación y evaluar sus posibles consecuencias antes de que se consoliden nuevos derechos mineros en la zona.