El Campillo del Río, con acento linarense, busca la gloria en la Copa Subdelegado

El equipo dirigido por Sergio Silva, con una importante presencia de jugadores azulillos, disputará este domingo la final frente al Canena Atlético en Arjona, en un hito histórico para la pedanía de Torreblascopedro

Por:Javier Esturillo
Plantilla y aficionados celebran el pase a la fina de la Copa Subdelegado en Marmolejo. Foto: Campillo del Río CF

Hay pueblos donde el fútbol es un entretenimiento de fin de semana. Y hay otros donde se convierte en una forma de entender la vida. En Campillo del Río, una pequeña pedanía de Torreblascopedro con apenas 625 habitantes, hace tiempo que el balón dejó de ser un simple deporte para convertirse en una pasión compartida por todo el pueblo.

La última prueba llegó este fin de semana en Marmolejo. Allí, decenas de vecinos volvieron a acompañar a su equipo para presenciar una nueva página de una temporada que ya ha entrado en la historia. El Campillo del Río CF derrotó al CD Útica por 1-2 y selló su clasificación para la final de la LXXX Copa Subdelegado, donde se medirá al Canena Atlético el próximo domingo 14 de junio en el Estadio Municipal Manuel Vidal de Arjona.

Lo que hace apenas unos meses parecía un sueño se ha transformado en una realidad que nadie se atreve ya a cuestionar. El conjunto celeste vive instalado en un estado de felicidad deportiva permanente. Primero llegó el ascenso a Primera Andaluza. Después, el título de campeón del Grupo III de Segunda Andaluza. Ahora, la posibilidad de cerrar una campaña inolvidable levantando uno de los trofeos más tradicionales del fútbol provincial.

Trabajo, fe y capacidad de sacrificio

La clasificación para la final tuvo, una vez más, los ingredientes que han acompañado al equipo durante toda la temporada: trabajo, fe y capacidad para competir hasta el último minuto.

Simo, uno de los fichajes incorporados durante el curso, volvió a demostrar por qué se ha convertido en una pieza importante dentro del proyecto. Su gol en el minuto 40 permitió al Campillo marcharse al descanso con ventaja y encarrilar una eliminatoria que se presentaba muy exigente.

Pero el CD Útica no estaba dispuesto a rendirse. Félix Casado devolvió la igualdad al marcador en la segunda mitad y obligó a los visitantes a sufrir. El partido entró entonces en esos minutos donde los detalles deciden el destino de una temporada. Cuando la prórroga parecía inevitable, apareció Sergio Beltrán para marcar el 1-2 definitivo y desatar la euforia entre jugadores, cuerpo técnico y aficionados.

La imagen de la celebración reflejaba mucho más que una simple victoria. Era la recompensa a meses de esfuerzo y a una campaña extraordinaria que comenzó a construirse mucho antes de esta Copa Subdelegado.

Porque el éxito del Campillo del Río no puede entenderse únicamente desde los resultados. Hace apenas dos meses el equipo culminó una remontada espectacular para conquistar el campeonato liguero y lograr el ascenso a Primera Andaluza. Lo hizo tras encadenar diecisiete jornadas consecutivas sin perder, con un balance de catorce victorias y tres empates. En toda la temporada sólo encontró un verdugo: la UD Guarromán, que logró imponerse por 1-2.

Los números son brillantes. Pero la verdadera dimensión de esta historia se encuentra fuera del césped. Cada jornada, el campo de fútbol se llena de vecinos. Familias enteras organizan sus fines de semana alrededor del equipo. Los desplazamientos se convierten en excursiones colectivas y cada victoria se celebra como si fuera un triunfo personal. En una población pequeña, donde todos se conocen, el Campillo del Río CF ha conseguido algo que va mucho más allá del deporte: unir a todo un pueblo alrededor de un mismo sentimiento. Y detrás de ese éxito aparece una conexión muy especial con Linares.

Sergio Silva, el arquitecto del éxito

Al frente del proyecto se encuentra Sergio Silva, uno de esos nombres que muchos aficionados azulillos recuerdan de su etapa como futbolista.

Formado en la cantera del Linares, llegó a debutar con el primer equipo en Tercera División durante la temporada 2014-15. Como tantos otros jóvenes jugadores, soñó con consolidarse en el club de su ciudad. El fútbol, sin embargo, le llevó por otros caminos.

Tras convertirse en una de las referencias del Úbeda Viva, terminó recalando en el Campillo del Río para poner punto final a su carrera como jugador. Allí encontró una nueva vocación. Cambió las botas por la pizarra y comenzó un camino que hoy le sitúa como uno de los entrenadores jóvenes más prometedores del fútbol provincial.

Con sólo 30 años, Silva ha construido un equipo reconocible, competitivo y con una identidad muy marcada. No es casualidad que muchos de los futbolistas que forman parte de esta aventura compartan también raíces azulillas.

Plantilla con ADN linarense

La plantilla cuenta con numerosos jugadores que pasaron por la cantera del Linares CF o del Linares Deportivo. En la portería aparecen Francisco Granada y Sergio. La línea defensiva cuenta con Enrique Rodríguez, Fran Caballero y Roberto. En el centro del campo sobresalen futbolistas como Rosendo, Trillo o Yeray. En ataque, Cristóbal Moya y Juan Carlos se han convertido en dos de las principales referencias ofensivas del equipo.

Más que una coincidencia, se trata de una forma de entender el fútbol. Muchos de ellos crecieron juntos, compartieron vestuario en categorías inferiores y mantienen una relación que va más allá del terreno de juego. Esa complicidad se percibe cada domingo y ayuda a explicar parte de lo que está ocurriendo esta temporada.

El propio Sergio Silva dio además sus primeros pasos como entrenador en el Linares CF, una experiencia que terminaría marcando su forma de dirigir y de gestionar un grupo humano que hoy se encuentra a las puertas de un nuevo éxito.

Noventa minutos para la historia

El próximo domingo, en Arjona, el Campillo del Río CF tendrá la oportunidad de añadir un nuevo capítulo a una temporada irrepetible.

Enfrente estará el Canena Atlético, que alcanzó la final tras superar al CD Navas en la tanda de penaltis después de que las semifinales concluyeran sin goles. Será un partido de fútbol. Pero también será mucho más que eso.

Será la historia de un pueblo que ha encontrado en su equipo un motivo de orgullo. La historia de un grupo de jugadores que decidió creer cuando parecía imposible. Y también la historia de un proyecto construido en gran medida por futbolistas y técnicos con pasado azulillo que siguen dejando huella en el fútbol jiennense.

Pase lo que pase en Arjona, Campillo del Río ya ha ganado algo que ningún trofeo puede garantizar: la ilusión de todo un pueblo. Aunque, llegados a este punto, nadie esconde que el sueño es completar la obra y regresar a casa con una copa bajo el brazo.

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