El patio de butacas del Teatro Cervantes volvió a registrar una de esas noches en las que el aire parece quedarse suspendido. El público ocupó cada asiento y esperó el inicio de la recomendadísima ‘Federico: Teatro y Flamenco en Vivo’, la propuesta de Rivello Producciones con la creación de Pedro Güido, incluida dentro de la programación del Festival Internacional de Música Artes Escénicas de Linares 2026. La respuesta de los linarenses dio a la función una intensidad especial, de esas que elevan una representación más allá del propio calendario.
Antes de que comenzara el espectáculo, el autor pidió a los asistentes guardar un minuto de silencio en memoria de las víctimas de los recientes terremotos en Venezuela. El gesto detuvo por completo la sala. Un silencio compacto, compartido, que convirtió el arranque de la noche en un acto de respeto colectivo antes de que el teatro tomara el relevo.
Palabra, cante y música
La propuesta, construida sobre la palabra, el cante y la música en directo, encontró pronto su equilibrio. La guitarra de José Macareno sostuvo el pulso con precisión y sensibilidad, mientras el cante de Nazareth Romero fue abriendo espacio a la emoción desde lo hondo. Sobre ese andamiaje sonoro, Pedro Güido volvió a dar vida al universo lorquiano con una interpretación que se impuso sin necesidad de exceso, apoyada en la palabra justa y el gesto medido.

El Cervantes respondió con atención sostenida, de la que no se rompe ni con el movimiento más leve. Y en ese clima apareció uno de los momentos más celebrados de la noche: la incorporación del actor linarense Rafa Núñez, que encarnó a Antonio Machado en una escena especialmente aplaudida por el público. Su intervención dio paso a la recreación del episodio de la muerte de Lorca, uno de los puntos de mayor carga dramática de la función, donde el encuentro simbólico entre Machado y el poeta granadino terminó por condensar la emoción del espectáculo.
Un espectáculo imponente
La parte visual acompañó sin imponerse. La escenografía de Juan Pablo Arévalo y el diseño de iluminación de José A. Sánchez “Joselillo” construyeron un espacio cambiante, que respiraba con la escena y reforzaba cada transición sin estridencias, con una precisión que sostenía el conjunto.
Tras la función, el propio Pedro Güido resumía la experiencia con palabras todavía atravesadas por la emoción: “Ver el Cervantes lleno hasta la bandera, sentir ese silencio absoluto y luego una ovación tan sincera es un regalo que no se olvida. Esto no ha hecho más que empezar; comenzamos en mayo de forma humilde y el viaje nos va a llevar por gran parte de la geografía española hasta 2027 gracias al cariño de la gente”.
El espectáculo continúa ahora su recorrido dentro del programa del festival. La próxima parada de la gira será el viernes 3 de julio en la Piscina Municipal de Arquillos, a las 22.00 horas, donde “Federico: Teatro y Flamenco en Vivo” volverá a encontrarse con el público en un escenario distinto, abierto y estival.
Estuve en el Teatro Cervantes viendo la impresionante actuación de todos los componentes del grupo de teatro sobre la vida, obra y muerte de Lorca, felicitarles y animarles a que esa obra deben llevarla por toda España, adelante