Crítica | Cástulo, mucho más que un escenario

El estreno del primer Ciclo de Teatro Clásico de Cástulo deja buenas sensaciones y también algunas cuestiones que convendría revisar en próximas citas

Por:Jusepe Cruz
Paca López durante la representación de Valeria + Imilké. Mujeres de Cástulo.

Este viernes comenzó el primer Ciclo de Teatro en Cástulo. Ojalá sea el primero de muchos. Una propuesta que devuelve el teatro a uno de los espacios patrimoniales más importantes de nuestra ciudad y que, además, apuesta por acercar el teatro clásico al público.

El ciclo arrancó con ‘Valeria + Imilké. Mujeres de Cástulo’, de Paca López Teatro, y continuará el viernes 25 de septiembre, a las 20:30 horas, con El soldado fanfarrón, de Plauto, a cargo de Aunqueardatroya. El sábado 26, también a las 20:30 horas, será el turno de Roma alterna, de La Irremediable Cía. Las tres propuestas son de carácter familiar y tienen entrada gratuita.

Se echaba de menos el teatro en Cástulo. Llegar al yacimiento, recorrer parte de él hasta alcanzar ese escenario elevado que permite contemplar el paisaje mientras se espera a que comience la función es, por sí mismo, un privilegio. Para mí fue como reencontrarme con un amigo al que quiero mucho y que, por no verlo con frecuencia, a veces parece que he olvidado. Hasta que vuelves a quedar con él y recuerdas por qué lo querías tanto.

Precisamente por eso creo que merece la pena que este ciclo continúe y crezca. Para que eso ocurra, hay algunas cuestiones que quizá convendría ir afinando en próximas ediciones.

La primera tiene que ver con la promoción. Una actividad cultural gratuita como esta necesita tiempo para llegar al público. En esta primera jornada el aforo se quedó aproximadamente a la mitad, aunque quienes estuvimos allí respondimos bien a la propuesta. No necesariamente parece una cuestión de falta de interés por el teatro, sino de haber dispuesto de poco margen para que la actividad llegara a todo el mundo.

A esto se suma un problema que en Linares conocemos bastante bien: la coincidencia de acontecimientos culturales. El 25 y 26 de septiembre este ciclo coincide con el Festival de Cine No Visto y con otras propuestas culturales de la ciudad. Tener muchas actividades culturales es una buena noticia. Tenerlas todas a la vez obliga, inevitablemente, a elegir. Sería estupendo que, cuando el calendario lo permita, pudiéramos evitar que el público tenga que elegir constantemente entre papá y mamá.

En cuanto a la primera jornada, Valeria + Imilké. Mujeres de Cástulo estuvo formada por dos piezas de aproximadamente veinte minutos cada una, dedicadas a figuras femeninas vinculadas a la historia de Cástulo.

La primera nos acercó a Valeria, interpretada por Paca López desde una perspectiva claramente cómica. El personaje se presenta como una mujer que carece precisamente de modestia, y Paca aprovecha esa característica para construir una interpretación desenfadada y cercana, acercando al público una figura histórica que quizá para muchos resultaba desconocida.

Después llegó una pausa de unos diez minutos que, personalmente, me desconectó un poco del espectáculo. No tanto por la duración, sino porque durante ese tiempo no terminaba de quedar claro si la función continuaba o qué estaba sucediendo. Había una actriz sentada de espaldas en el escenario, sin acción aparente, mientras el público esperaba. En un espectáculo de este tipo, donde el entorno ya tiene un peso enorme, quizá ayudaría que estos cambios estuvieran algo más definidos para no romper el ritmo.

La segunda pieza estuvo protagonizada por la madre de Imilké, una figura de la que conocemos poco y cuyo nombre ni siquiera ha llegado hasta nosotros. Precisamente por eso resultó especialmente interesante la libertad con la que el texto construyó el personaje. Aquí Paca me convenció más. La obra imagina a una mujer posesiva, envidiosa y llena de contradicciones, y plantea aspectos especialmente llamativos de su relación con su hija y con Aníbal.

Entre ellos, la idea de que hubiera deseado que Aníbal, marido de Imilké, la hubiera poseído a ella, o el momento en que, tras nacer el hijo de Imilké, su madre lo entrega directamente a la guarida. Son detalles que permiten imaginar una historia mucho más amplia alrededor de un personaje del que históricamente sabemos muy poco. Personalmente, esta segunda parte me dejó con ganas de conocer mucho más sobre ella y sobre esa interpretación de su figura.

En conjunto, la primera jornada funcionó. El público respondió, las historias consiguieron acercar personajes vinculados a Cástulo y, sobre todo, volvió a ocurrir algo que no debería parecernos extraordinario: hubo teatro en Cástulo.

Ahora toca darle continuidad. Este primer Ciclo de Teatro Cástulo tiene todavía margen para mejorar algunos aspectos técnicos y de organización, pero la idea merece que se siga trabajando en ella. Si con el tiempo consigue hacerse un hueco en el calendario cultural de Linares, será una buena noticia.

Porque Cástulo tiene las piedras, tiene la historia y tiene un escenario privilegiado. Ahora hace falta que el teatro vuelva a formar parte de ese paisaje.

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