Con solo 21 años, Ángel Javier Blanco Latorre ya ha empezado a dar forma a un sueño que le acompaña desde la infancia: convertir la moda en un lenguaje capaz de expresar emociones, personalidad y diversidad. Se define como mitad linarense y mitad campillero, una doble identidad que ha marcado su manera de entender la vida y también su proceso creativo.
Criado entre Campillo del Río y Linares, pertenece, por parte de madre, a una familia profundamente ligada a la cultura y la música. Es nieto de Francisco Latorre Gallego, histórico director de agrupaciones musicales, y sobrino de María Jesús Latorre Moreno, directora de la Coral Mamá Margarita y una figura muy querida en el ámbito cultural y cofrade, cuyo fallecimiento tras una larga enfermedad marcó un antes y un después en su vida. Sus tíos, Sergio y Alfonso —conocido por todos como Lato—, también han mantenido viva esa tradición musical familiar.
Aunque durante un tiempo soñó con estudiar Arquitectura, fue precisamente el apoyo de su tía María Jesús el que le animó a apostar definitivamente por el diseño de moda. Desde entonces ha completado el Grado Superior de Patronaje y Moda en Granada, ha realizado prácticas en una empresa de Chanel en Francia y ya ha firmado su primer gran proyecto: el diseño de la campaña ‘Linares Diversa’, impulsada por el área de Igualdad del Ayuntamiento con motivo del Día del Orgullo.
En esta conversación habla de su forma de entender la moda, de sus referentes, de la importancia de la inclusión y de un futuro que, a partir de septiembre, continuará escribiendo en la universidad, en Madrid, con el firme propósito de abrirse camino en el exigente mundo de la alta costura.
—¿Cómo se definiría como diseñador? ¿Cuáles son los pilares de su marca o de su forma de entender la moda?
—Mi punto de vista de la moda es que la ropa debe transmitir algo, ya sea una intención, un estado de ánimo o una personalidad. Eso, para mí, es lo más importante: tener personalidad a la hora de vestir, para que la gente se fije o no en lo que llevas puesto, según lo que tú quieras o cómo tú seas.
También creo que la moda siempre tiene que tener una intención artística y alguna referencia, puesto que la moda es arte. Los pilares fundamentales de mi marca son la elegancia, un buen patronaje y una prenda bien acabada, que se pueda poner y usar con comodidad, porque nunca hay que olvidar que la ropa es un complemento de nuestro cuerpo y de nuestra esencia.
—¿De dónde viene su vocación por la moda? ¿Hay algún momento o persona que marcara el camino?
—Mi vocación por el diseño de moda la he tenido desde siempre. Desde que era muy pequeñito, siempre quise ser diseñador de moda para vestir a la gente y transmitir lo que ellos sentían, ya que desde siempre he visto a amistades, a mis abuelas y a mi madre coser, siendo mis abuelas modistas y cosiendo para la calle, y mi madre trabajando para Pronovias.
No empecé a formarme en esta rama, aunque me gustaba mucho, hasta después de repetir segundo de Bachillerato. Hasta ese momento yo quería ser arquitecto, que sigue siendo una carrera que me apasiona y me encanta.
Pero ese año fue decisivo porque, al haber repetido, tenía pocas clases y pasé mucho tiempo con mi tía María Jesús Latorre, que estaba enferma. Ella me enseñó muchas cosas de la vida y fue quien me animó fervientemente a seguir mis sueños. Ese fue el detonante para que decidiera matricularme en un grado superior de Patronaje y Moda en Granada, el cual he finalizado con muy buenos resultados y con la realización de mis prácticas en Francia, en una empresa de Chanel, con muy buenas referencias.

—¿Dónde se formó como diseñador y qué recuerdos guarda de esa etapa de aprendizaje?
—En primer lugar he de decir que, en realidad, soy medio linarense, porque mi madre es de Linares y mi padre es de un pueblo, Campillo del Río, en el que yo me he criado. Pero siempre he tenido una relación muy estrecha y muy cercana con Linares, puesto que la mitad de mi familia estaba allí. También fui al instituto aquí y tengo muchos amigos de Linares.
Como ya he dicho, yo no había cogido una aguja hasta que empecé a estudiar hace dos años un grado superior de Patronaje y Moda en Granada, donde me han enseñado todo lo que sé. De esta etapa tan reciente tengo muy buenos recuerdos, tanto por las personas que formaron parte de ella como por las clases y el tiempo dedicado a la moda.
—Como ‘casi’ un linarense más, ¿de qué manera influye la ciudad, su historia, sus calles o su gente en tu proceso creativo?
—La verdad es que Linares ha tenido un gran peso en todo el proyecto, pero sobre todo su gente, puesto que Linares está formada por muchas personas diferentes, tanto en origen como en ideas, culturas y formas de ser. Ese fue, desde el principio, el objetivo principal del proyecto: mostrar el gran abanico de personas que tiene Linares y todas sus virtudes.
Por eso, desde un primer momento, tanto el Área de Igualdad como yo coincidimos en que todos los modelos de la campaña debían tener cualidades, cuerpos y personalidades diferentes, para así mostrar una pequeña parte de toda la diversidad que hay en nuestra ciudad y demostrar que todo el mundo tiene derecho a ser visto y comprendido.
—Hablemos de sus creaciones en esta edición de ‘Linares Diversa’. ¿Cómo surgió la oportunidad de diseñar para la Fiesta del Orgullo? ¿Qué sentió al recibir el encargo?
—Pues la verdad es que toda esta oportunidad me ha venido gracias a Mamen, la concejala de Igualdad y Bienestar Social. Ella quería realizar este proyecto de la imagen de campaña de la Semana de la Diversidad con una fotografía formada por nueve trajes inspirados en la bandera LGTBIQ+ y en la bandera del colectivo trans.
Pensó en mí porque sabía que estaba estudiando moda y ya había visto algo de mi trabajo, por lo que confiaba en que pudiera llevarlo a cabo. Cuando me presentó la idea y me lo propuso, me sentí muy orgulloso de que hubiera confiado en mí para algo tan importante como una campaña del Ayuntamiento de Linares, puesto que ha sido mi primer proyecto importante dentro del mundo de la moda, del cual estoy muy orgulloso y muy contento.
Todo ha salido como se planeó y la gente ha recibido la campaña de una manera muy buena, con mucha más repercusión de la que yo hubiera imaginado.
Dentro de la imagen de la campaña también aparezco yo como modelo, puesto que esa es otra de mis facetas dentro del mundo de la moda. Desde siempre también me ha gustado el modelaje y, desde hace unos años, también me dedico a ello.

—Los diseños que hemos visto tienen un colorido espectacular y mucha personalidad. ¿Cuál fue su concepto inspirador principal? ¿Qué mensaje quería transmitir con cada uno de esos looks?
—Cada uno de los looks tiene esos colores porque corresponden a cada uno de los colores de la bandera LGTBIQ+ y de la bandera trans, y cada uno tiene un significado. Yo lo único que he hecho ha sido intentar plasmar el significado y la intención de cada color, pero siempre uniendo la personalidad del modelo o la modelo que iba a lucir el traje.
Como ya he dicho anteriormente, para mí la moda es expresar y mostrar tu personalidad a través de ella. Entonces, aunque fueran mis diseños, conforme fui conociendo a cada uno de los modelos adapté un poco cada diseño a su personalidad para que estuvieran cómodos y se sintieran a gusto llevando los trajes y transmitiendo el mensaje.
Desde un principio, la intención ha sido mostrar la diversidad que tiene Linares, ya no como ciudad, sino como colectivo de personas, puesto que detrás de cada persona hay una historia, una lucha y unos triunfos. Eso es lo bonito de la vida: que, aunque todos somos personas y somos iguales, también somos totalmente diferentes en nuestras experiencias y en nuestras decisiones.
—Cada persona lleva un estilo diferente: cortes asimétricos, chaquetas estructuradas, peinados imposibles… ¿Cómo fue el proceso de adaptar el concepto general a la identidad y al cuerpo de cada uno de los y las modelos?
—La intención era que cada uno de los trajes fuera diferente y reflejara la personalidad de cada uno. Por eso algunos son más atrevidos, otros un poco más convencionales y otros algo más disruptivos con respecto a lo masculino y lo femenino, pero todos forman parte de la misma colección y de la misma idea.
Si tuviera cada traje por separado, podrían gustarle más o menos, pero no transmitirían lo mismo que al verlos todos juntos y ordenados siguiendo los colores de la bandera, porque entonces todo cobra sentido.
A la hora de adaptar el concepto a los cuerpos de cada modelo, hubo algunos casos más fáciles y otros un poco más complicados, pero eso es lo que tiene la moda: no todos los cuerpos son iguales y hay que hacer ropa para todas las tallas, porque todo el mundo se viste y todo el mundo tiene derecho a expresar y llevar algo diferente.
Ha sido complicado, pero, como cualquier otro reto, se ha luchado y se ha trabajado. Algunos diseños han requerido más horas que otros, pero todo lleva su trabajo y, al final, también su recompensa.
—La elección de colores es clave. ¿Utilizó la paleta de la bandera LGTBIQ+ de forma directa o buscó matices propios? ¿Qué significan para usted esos colores en este contexto?
—La verdad es que sí, utilizamos la paleta de colores de la bandera LGTBIQ+ y de la bandera trans, pero a la hora de comprar los tejidos, en lugar de escoger colores tan estridentes y llamativos como los de la bandera, quise elegir una gama un poco más apagada y con tonos algo más oscuros, sin salirnos de los colores originales, pero buscando un resultado más elegante, ya que, como diseñador, pienso que la elegancia nunca hay que perderla.
Estos colores tienen muchísimo significado porque representan la lucha que se lleva haciendo durante muchísimos años, que se sigue haciendo y que se seguirá haciendo por los derechos de las personas del colectivo y por demostrar que no son diferentes, sino personas como todo el mundo, con derecho a tener una familia, a ser felices, a que no las señalen por la calle y a que nadie se meta con ellas ni se ría de ellas.
—En una sociedad que todavía tiene camino por recorrer, ¿qué papel cree que juega la moda en la visibilización y la lucha por los derechos del colectivo LGTBIQ+?
La verdad es que pienso que la moda tiene un papel muy importante dentro de la lucha del colectivo, puesto que hay muchas personas que, a lo mejor, no se atreven a decir con palabras lo que son, lo que sienten o lo que quieren, pero sí lo hacen a través de su ropa y se muestran tal y como son, aunque luego no puedan expresarlo por miedo, por prejuicios o por la sociedad.
Como dice, todavía queda mucho camino por delante y me da mucha pena que, estando en el siglo XXI, haya gente que todavía piense que las personas del colectivo son enfermos mentales o que simplemente las apaleen por ser diferentes o por vestir de una forma más extravagante.
Estas cosas no se pueden permitir, porque todos somos seres humanos. Somos personas y, aunque seamos diferentes, somos iguales, da igual nuestro color, nuestra raza, nuestra cultura o nuestra religión. Al fin y al cabo, todos somos personas.

—Más allá de esta colección tan especial, ¿en qué está trabajando ahora mismo? ¿Hay alguna nueva colección o proyecto en camino que nos pueda adelantar?
—La verdad es que ahora mismo, después de haber terminado esta colección para la Semana de la Diversidad, me he centrado en poder entrar en la universidad, que era el siguiente objetivo de mi plan. Lo he conseguido y en septiembre empezaré la universidad en Madrid, así que estoy muy contento.
Después de presentarme al examen, aprobar y conseguir la plaza, he estado cosiendo ropa tanto para mí como para personas que tenían alguna celebración y querían llevar algo diferente, con un toque de estilo y personalidad, ya fuera para una boda o para otra ocasión importante. Además, también estoy confeccionando trajes de flamenca para la feria.
—¿Dónde podemos ver o adquirir sus diseños? ¿Tiene taller físico o tienda online?
—La verdad es que todavía no tengo tienda física ni tienda online, pero sí se puede contactar conmigo a través de Instagram, donde mi perfil es @ajbl_01, para la realización de cualquier prenda, ya sea un vestido, un traje de chaqueta, una blusa o una falda, teniendo en cuenta que siempre tiene que ser algo diferente a lo que se puede encontrar en cualquier sitio y con un estilo propio.
—¿Cuál es su mayor sueño como diseñador? ¿Dónde le gustaría ver sus creaciones en un futuro?
—Mi mayor sueño como diseñador y mi objetivo de futuro es poder llegar a desfilar en las pasarelas de alta costura, que son donde se demuestra toda la creatividad, el talento y la artesanía que puede llegar a tener un diseñador, y así poder ser reconocido en todo el mundo.
Sé que es difícil, pero con trabajo, constancia y un poquito de suerte creo que lo puedo conseguir. Yo siempre he dicho que, si trabajas duro, te esfuerzas y persigues tus sueños, puedes llegar a lograrlos.
Por último, ¿qué consejo le daría a un joven de Linares —o de cualquier otro lugar— que quiera dedicarse al mundo del diseño de moda, pero lo vea como algo lejano o difícil?
Lo primero que le diría es que siempre siga su sueño y el camino de la vida que crea que le va a hacer feliz, porque la vida a veces es triste y dura y, si además tenemos una profesión o un trabajo que no disfrutamos y que no nos gusta, todavía se hace más difícil. Por eso siempre hay que seguir nuestros sueños y luchar por aquello que nos hace felices.
También le diría que este mundo de la moda es muy difícil, muy competitivo y que mucha gente quiere entrar en él y llegar lejos. Pero con esto no quiero desanimar a nadie, porque, si tienes algo diferente que expresar y que decir, la moda es un muy buen escaparate para mostrar todo lo que llevas dentro y todo lo que puedes aportar.
Y, sobre todo, si tienes algo que te diferencia del resto, inténtalo. Porque es mejor intentarlo y no conseguirlo que no intentarlo nunca y quedarse con la duda de si habría sido posible.