Los sindicatos UGT y CC OO han convocado una concentración para el próximo lunes 28 de septiembre, a las 19:00 horas, en la Plaza del Ayuntamiento de Linares. La cita busca visibilizar el rechazo al cierre de la planta de Aemsa Santana, que amenaza con dejar en la calle a los 69 trabajadores de la fábrica.
No es la primera vez que los trabajadores salen a la calle este mes. Desde principios de septiembre, cuando la dirección de Aemsa comunicó su intención de cerrar la planta y abrió un ERE que afecta a toda la plantilla, las movilizaciones se han sucedido casi a diario a las puertas del Parque Científico y Tecnológico Santana.
Los trabajadores mantienen concentraciones durante las mañanas a la espera de una solución que despeje el futuro inmediato de la empresa. La del lunes se traslada al corazón institucional de la ciudad.
La empresa justifica el cierre por causas organizativas, técnicas y productivas, ligadas al fin del contrato de arrendamiento de la nave tras un proceso judicial con la antigua Agencia IDEA y a la falta de carga de trabajo. Aemsa forma parte del grupo Windar Renovables, que trabaja junto a Navantia en la fabricación de componentes para parques eólicos marinos, entre ellos los monopilotes que se producen en las instalaciones de Fene, en A Coruña. Buena parte de la plantilla de Linares se formó fuera de España para asumir encargos vinculados a esos contratos con Navantia. Esa cualificación no se ha traducido en trabajo real para la fábrica linarense.
El Ayuntamiento de Linares ha planteado a la Junta de Andalucía comprar la nave del Parque Científico y Tecnológico Santana para después arrendarla a Aemsa y facilitar así su continuidad. Hay un compromiso por escrito, con fecha del 15 de octubre, para resolver tanto esa compra como el desahucio judicial que pesa sobre la empresa. La secretaria general de Industria de CC OO, Maite Pérez, advirtió hace unos días de que, aunque se resuelva la situación patrimonial del inmueble, el conflicto de fondo sigue siendo la falta continuada de carga de trabajo.
La plantilla, formada por 67 hombres y dos mujeres, ha buscado apoyos en distintos frentes, incluida la Iglesia: la Delegación de Pastoral del Trabajo trasladó su situación al obispo de Jaén, Sebastián Chico que pidió «máxima diligencia» para preservar los empleos.