La calle Cervantes cambiará por completo su configuración actual. El proyecto de adecuación funcional de esta céntrica vía de Linares contempla la creación de una plataforma única, con prioridad para los peatones, nuevos pavimentos y un espacio de estancia frente al Teatro Cervantes. La actuación comprende el tramo situado entre Julio Burell e Isaac Peral, con una longitud aproximada de 160 metros y una superficie de intervención de unos 1.270 metros cuadrados.
El alcance de la obra queda detallado en la memoria técnica, los planos y los pliegos que acompañan al expediente de contratación. Según la documentación publicada en la Plataforma de Contratación del Estado a la que ha tenido acceso este periódico, el presupuesto base de licitación asciende a 231.448,47 euros, IVA incluido. La actuación se financia con cargo al Plan Provincial de Obras y Servicios de la Diputación de Jaén. El plazo previsto para ejecutar los trabajos es de cuatro meses, contados desde el acta de comprobación del replanteo.
La principal modificación será la eliminación de la separación convencional entre calzada y acerados. La calle quedará configurada como una plataforma a un mismo nivel, aunque con diferentes bandas de pavimento para ordenar los desplazamientos y los usos del espacio. El diseño contempla adoquín cerámico tipo klinker en las franjas laterales y hormigón desactivado en la zona central destinada a la circulación. También se incorpora pavimento táctil para facilitar los itinerarios accesibles.
Dos tramos con distinto régimen de circulación
La nueva ordenación no supondrá la eliminación completa del tráfico rodado. El proyecto diferencia dos sectores. En el comprendido entre Julio Burell y Espronceda se permitirá la circulación general, aunque con prioridad peatonal.
En el tramo que discurre desde Espronceda hasta Isaac Peral, el acceso quedará restringido a residentes con garajes o vados, vehículos de emergencia, servicios municipales y operaciones de reparto en los horarios autorizados.
La velocidad máxima prevista será de 10 kilómetros por hora. Para regular los accesos, la documentación contempla la instalación de pilonas escamoteables. No obstante, la memoria técnica deja abierta una cuestión sobre su ejecución: señala que parte del sistema automático y de telegestión podría instalarse en una fase posterior por parte del Ayuntamiento. Los documentos consultados no permiten determinar con claridad qué elementos quedarán incluidos en el contrato de obras y cuáles se ejecutarán más adelante.

Un ágora frente al Teatro Cervantes
Uno de los elementos más reconocibles de la reforma será el espacio peatonal previsto frente al Teatro Cervantes. El proyecto lo concibe como una pequeña ágora, con una composición circular en el pavimento inspirada en el Mosaico de los Amores de Cástulo. La propuesta busca dar personalidad a este punto de la calle y diferenciarlo del resto del recorrido.
En este ámbito se proyectan bancos modulares, jardineras, árboles y elementos de hormigón destinados a intervenciones de arte urbano, con referencia al artista linarense Belin. La iluminación ornamental LED completará la actuación, mientras que los faroles existentes en las fachadas se conservarán.
Los planos de jardinería recogen dos nuevos naranjos y la conservación de un árbol ya existente en el área del ágora. También detallan las especies previstas para las jardineras: romero, salvia, Phlomis purpurea e Iris lutescens. La distribución del mobiliario y la vegetación se organiza alrededor de los alcorques y de las zonas de asiento.
Condiciones para las terrazas
La reforma también establece nuevas condiciones para la ocupación de la vía pública por parte de los establecimientos hosteleros. El diseño reserva un itinerario peatonal libre de 1,80 metros y fija distancias mínimas entre las terrazas y los elementos urbanos. Además, deberán quedar tres metros libres para el paso de vehículos de emergencia.
Los parasoles tendrán que ser autoportantes, sin perforaciones en el pavimento, y las mamparas no podrán superar los 1,50 metros de altura. El proyecto permite instalar plataformas para resolver desniveles en las terrazas, siempre que se utilice el mismo tipo de klinker previsto para la calle. Quedan descartadas las tarimas de madera, los materiales de composite y el césped artificial.
La propuesta incluye asimismo una solución específica de barandillas para delimitar determinados espacios, con una estructura de acero galvanizado y un diseño geométrico vinculado a la imagen del Teatro Cervantes.
Una intervención que va más allá del pavimento
La actuación incorpora nuevas canalizaciones, alumbrado LED ornamental y de balizamiento, además de la renovación de distintos elementos del mobiliario urbano. La intención es ordenar una calle que actualmente mantiene una calzada asfaltada, aparcamientos y acerados convencionales, tal y como muestran las imágenes del estado previo de la vía.
La documentación fija también algunos criterios para el desarrollo de las obras. El contrato establece una garantía mínima de un año y contempla la posibilidad de ampliarla, una mejora que puntúa en el proceso de adjudicación. El precio representa el 90% de la valoración y la ampliación del periodo de garantía, el 10% restante.
Con esta intervención, la calle Cervantes cambiará su relación con el entorno del Teatro y con el tránsito peatonal del centro. La transformación tendrá su punto más singular en el nuevo espacio de estancia, aunque el cambio afectará a todo el recorrido entre Julio Burell e Isaac Peral.

Infografía: El Nuevo Observador