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«El arte depende de los ojos con que se mire»

Por:Javier Esturillo

Vemos llegar a María Jesús Belinchón Bujes (Linares, 1985) a través del ventanal de la cafetería Latino, en la Plaza Colón. Llega ligeramente tarde y se disculpa educadamente. Lleva unos días complicados por un asunto personal y de ahí el retraso. Se lo perdonamos y, de inmediato, tomamos asiento en la terraza del establecimiento.

Chus Belinchón es promotora de arte, galerista y diseñadora de interiores. Una mujer de su tiempo, cosmopolita y con una mente abierta. Quiere cambiar el mundo, o parte de él, a través de la empatía y el respeto. Comparte su vida con dos huskies siberianos, Qilaq y Saqari, con el deporte, la música y una agenda que siempre lleva consigo.

No pierde la sonrisa en toda la entrevista. Mientras habla, mueve las manos de forma acompasada, como si estuviera tejiendo. Y te va envolviendo, sin que te des cuenta, en su red de palabras.

Ella pide café con leche y agua. Entretanto, hablamos de su profesión, del máster Eventos, Protocolo y Turismo de Negocio que está estudiando, de nostalgias, de redes sociales, del amor, de su hermano Belin. Y, por supuesto, de Chus Belinchón Galellery, un proyecto que nace del impulso creativo para aportar nuevas opciones e implementar contenidos culturales y artísticos.

—¿Cómo es un día en la vida de Chus Belinchón?

—Últimamente están siendo raros, difíciles. Un día normal en mi vida es sencillo. Me levanto y me pongo a trabajar directamente en casa, que es donde tengo mi centro de operaciones, aunque lo podría tener en cualquier lugar del mundo. Paso mucho tiempo delante del ordenador y con el teléfono, realizando proyectos, buscando contactos, creando cosas nuevas… En fin, de todo un poco.

—¿Y quién es Chus Belinchón?

—(Suspira profundamente) Una mujer luchadora, pasional y creativa. No me canso de insistir, soy muy persistente cuando quiero algo.

—Es, también, una mente inquieta.

—(Sonríe) Sí, bastante. Hay noches que me cuesta dormir porque me vienen proyectos y frases a la cabeza. A veces es tal el bombardeo de ideas que no me deja descansar.

—Su trabajo está más enfocado a la creación y a la representación. ¿Se considera una artista?

—He hecho mis pinitos, pero realmente no me considero una artista como tal. Mi profesión no está enfocada a ese campo, aunque tenga muchísima relación con él.

—¿Cuáles fueron esos pinitos?

—Me he criado rodeada de arte y, de pequeñita, pintaba. De hecho, gané un concurso en Linares, con 10 o 11 años. Recuerdo que me abrieron una cuenta con 10.000 pesetas y me dieron un montón de juegos y libros. Siempre he estado dibujando, pero más que la pintura lo que más me gusta es la escultura.

—¿Lo suyo no era el espray?

—(Risas) He hecho alguno cosilla que otra, pero poco. Lo que más hacía era firmar.

—Ser hermana de Belin, ¿cómo influye en su carrera?

—Ni me abre ni me cierra puertas. No es algo que influya realmente. Yo presento mis trabajos en sitios que no conocen a mi hermano, por lo tanto soy independiente en ese sentido.

—¿Usted es una marca propia?

—Así es. Decidí crear mi propia marca cuando dejé de ser agente personal de mi hermano. Quería que me conocieran por mi trabajo, ser libre, no depender de otras personas.

Mi marca no solo se dedica a representar artistas u organizar eventos, sino que va mucho más lejos. Creo que me queda mucho mercado por explorar y por ayudar. Creo que he venido a este mundo para aportar mi ayuda.

—¿Me puede profundizar esa idea?

—Considero que si puedo llega muy lejos puedo ayudar a más gente, no solo artistas. La gente puede pensar que estoy un poco loca, cuando lea la entrevista, pero lo cierto es que me siento en la necesidad de ayudar a los demás. Quiero que esta marca ayude a la sociedad, a los animales, a todo el mundo.

Para eso, necesito crecer y disponer de medios que me permitan cumplir mis objetivos, mis sueños, como persona y como profesional.

—¿El mundo del arte es complicado, complejo…?

—Mucho y más en los tiempos que corren. No en vano, me dedico a la representación y, hoy en día, la mayoría de los artistas tienen sus propias redes sociales y páginas web en las que promocionan sus obras, por lo que las galerías o los organizadores de eventos nos saltan a nosotros y los buscan directamente a ellos. Luego cuesta encajar al artistas en determinados proyectos, lo que lo hace todo más complicado.

—¿El ego es lo que peor tiene un artista?

—Hay artistas que tienen un ego desmesurado que no se ajusta a la realidad. A ese tipo de artista, trato de quitármelos de encima. No creo que el ego sea bueno, ni para el artista ni para nadie.

Me gusta la gente con los pies en la tierra, clara y directa. Al final, el ego te acaba fallando y de eso no se come. Hay artistas muy jóvenes que se creen que están por encima de todos. No es bueno.

—¿El artista nace o se hace?

—Las dos cosas son posibles. Hay artistas que nacen con un don que desarrollan a lo largo de su vida y luego están otros que enfocan su carrera en el arte a base de práctica y formación. El arte es muy subjetivo y hay público para cada tipo de disciplina.

—¿Todo vale como arte?

—Depende de la persona que mire la obra. Hay gente no ve nada y otra ve arte. Como le he dicho antes, es algo muy subjetivo y difícil de valorar. Todo depende del ojo con el que se mire. Un cuadro puede generar emociones impensables en una persona, aunque no sepa nada de arte. El problema es que existe cierto temor a dejarse llevar por el arte. No es necesario saber de arte para sentir algo por una obra. Te puede gustar o no, lo importante es lo que produce en tu interior. Todo el mundo no puede saber de todo.

—¿Qué obra es la que más le ha emocionado?

—No sabría decirle, hay tantas. No tiene porque ser de un artista reconocido. Puede ser cualquiera, en cualquier momento, el que te haga sentir algo especial.

—¿Sin pasión se puede vivir?

—(Piensa por unos instantes) Se puede vivir, pero, entiendo, que una parte de ti está vacía. Soy, igualmente, consciente de que las personas pasionales suelen sufrir más que el resto.

—¿Hacia dónde quiere enfocar sus pasos?

—Estoy estudiando un máster para ampliar mi cartera de negocio e introducirme aún más en la organización de eventos.

—¿Linares o la provincia le ofrecen esa posibilidad?

—No me puedo quejar. Este año he hecho bastantes cosillas por toda la provincia. Por ejemplo, ahora estoy inmersa en un proyecto con Diputación ligado a la juventud. Se trata de una ruta artística de murales.

—¿Hay mucho intrusismo en su profesión?

—Sí. No es fácil y prefiero dejarlo ahí. Solo le digo que es bastante complicado.

—¿Cómo ve el panorama cultural de la ciudad?

—Hay bastante gente que se dedica a la cultura, desde música al teatro, pasando por el arte. La verdad es que el abanico es muy amplio. He de reconocer que la concejal del ramo, Ángeles Isac, se mueve muchísimo. Ahora estamos muchísimo mejor. Con Ángeles Isac, hemos ganado mucho.

—¿Cómo sería el mundo en el que le gustaría vivir?

—Un mundo con personas con corazón, valores, empatía… La pandemia no solo nos ha cambiado, sino que nos ha empeorado como personas.

—¿Está defraudada con la sociedad?

—En cierta forma, sí. No tengo problema alguno a la hora de relacionarme, pero me he dado cuenta de que no todo es como parece. Esta pandemia ha hecho tanto daño mentalmente que nos hemos vuelto egoístas.

—¿La soledad es importante en su vida?

—Sí. Todos necesitamos espacios de soledad para desahogarnos y resetear la mente.

—¿Las redes sociales para usted son una obligación o un placer?

—Ni una cosa ni la otra. Me sirven como entretenimiento, pero también para promocionar mi trabajo.

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Raquel Vaz-romero cruz
10 meses antes

Olé mi Chus!! Que alegría me ha dado verte!! Que grande eres 😍😘😘😘

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