Las Fiestas Íbero Romanas de Cástulo se han convertido, con el paso de las ediciones, en uno de los mayores reclamos promocionales de Linares. Forman parte de la Asociación Española de Fiestas y Recreaciones Históricas y el actual equipo de Gobierno ha apostado fuerte por ellas.
Ese esfuerzo por reforzar el vínculo entre historia, cultura y turismo se refleja también en el presupuesto municipal para 2026, en el que la partida para las fiestas alcanzará en 2026 los 180.000 euros, lo que supone un incremento del 38,5 % respecto a 2025, cuando la consignación fue de 130.000 euros. Si la comparación se amplía a 2024, año en el que la dotación fue de 120.000 euros, el crecimiento acumulado se eleva hasta el 50 % en apenas dos ejercicios. Un aumento que evidencia la apuesta del Ayuntamiento por consolidar el evento como uno de los grandes reclamos culturales de la ciudad.
Las Fiestas Íbero Romanas de Cástulo nacieron con la vocación de recrear la vida de la antigua ciudad íbero-romana, pero han ido ampliando su alcance hasta convertirse en un acontecimiento turístico-cultural de primer orden. Rituales, costumbres, gastronomía y tradiciones del mundo antiguo se entrelazan en una programación pensada para públicos diversos, desde familias hasta aficionados a la historia y visitantes atraídos por el patrimonio.
Durante los días de celebración, Linares y el yacimiento de Cástulo se transforman en un gran escenario histórico. Circos romanos, campamentos militares, talleres artesanos, desfiles, recreaciones de tácticas de combate y luchas de gladiadores conviven con ponencias divulgativas y visitas guiadas que aportan contexto y rigor al espectáculo. La gastronomía de inspiración antigua completa una oferta que combina divulgación y ocio, espectáculo y conocimiento.
Más allá de la recreación, las fiestas funcionan como una herramienta de proyección exterior. El aumento sostenido del presupuesto apunta a una estrategia que entiende la cultura como inversión y al patrimonio como motor de identidad y desarrollo. En una ciudad marcada por los desafíos económicos, la mirada hacia su pasado se convierte también en una forma de pensar el futuro, con Cástulo como hilo conductor de un relato que Linares se empeña en seguir contando cada año.