El pasado de las huertas de Linares aflora con las obras del vial de Periquito Melchor

El estudio arqueológico documenta una antigua era de trilla de 580 metros cuadrados, una alberca de riego y otros vestigios del conjunto agrario de la Noria de las Huertas

Por:Javier Esturillo
Nuevo vial del Periquito Melchor. Foto: Javier Esturillo

Durante décadas, los vecinos de San José y La Zarzuela vieron crecer la maleza sobre un terreno del que ya nadie recordaba el uso. Debajo había una era de trilla de 580 metros cuadrados, empedrada con guijarros. Las obras del nuevo vial del arroyo Periquito Melchor la han sacado a la luz y, después, la han vuelto a tapar. Así consta en el informe arqueológico de la intervención, consultado por El Nuevo Observador, que detalla qué apareció en el terreno y por qué se decidió conservar unas estructuras y demoler otras.

La era, situada junto a las traseras de las viviendas de la calle Policarpo, estaba formada por dos sectores con decenas de registros paralelos y dejó de usarse para la trilla en los años setenta. El trazado del vial solo afectaba a una parte de su extremo noroeste. Los arqueólogos Cristóbal Pérez Bareas y Fabián Valcárcel Palomares, autores del informe sobre los trabajos realizados en 2023, recomendaron protegerla. Se cubrió con fieltro geotextil y unos 50 centímetros de tierra, una solución que, según el documento, deja abierta la posibilidad de recuperarla en el futuro.

La alberca corrió otra suerte. El depósito de riego, de planta cuadrada, 12,35 metros de lado y sillería de arenisca, ya aparece en las fotografías aéreas de 1946. Coincidía con el trazado del canal y fue demolido tras documentarlo. El informe señala que trasladarlo no era viable, porque la dureza de su fábrica impedía recuperar los bloques enteros.

Imagen de archivo de maquinaria y operarios trabajando en el nuevo vial del arroyo Periquito Melchor. Foto: Javier Esturillo

El departamento de Obras del Ayuntamiento justificó la afección en un informe técnico que la Delegación Territorial de Cultura en Jaén aceptó. La noria-pozo, en cambio, queda fuera del ámbito de la obra. Los autores del documento sugieren ponerla en valor.

El conjunto lo completan una casa de labor, que acogió después el vivero municipal y la Escuela-Taller y se derribó hacia 2005 o 2006, varios canales de riego y los restos casi desaparecidos de un acueducto. Todo pertenece al antiguo grupo agrario de la Noria de las Huertas y se fecha entre el siglo XIX y las primeras décadas del XX. Es, por tanto, patrimonio etnológico, no un yacimiento antiguo.

Los técnicos no hallaron restos romanos ni islámicos en el área intervenida. Solo aparecieron fragmentos de cerámica escasos y dispersos, desde la época iberorromana hasta la actualidad, que atribuyen a materiales arrastrados. El informe recuerda que la presencia romana o islámica en el entorno del arroyo, incluido el supuesto acueducto de Linarejos, no se ha demostrado arqueológicamente.

El propio nombre del arroyo procede de esas huertas. Lo toma de un huerto y un molino de Pedro Melchor, apodado «Periquito».

Una obra para unir barrios

La segunda fase del corredor combina un canal abierto con escollera, un tramo cubierto y un vial con carril bici, aceras y aparcamientos. El proyecto está pensado para reducir el riesgo de inundaciones y mejorar la comunicación entre los barrios del norte de Linares, principalmente desde la carretera de Baños a la calle Debla, es decir, La Zarzuela, San José y El Cerro.

Según el Ayuntamiento, las obras se adjudicaron por 5,5 millones de euros con fondos europeos Edusi. La inversión global ha rondado los ocho millones, incluidas las expropiaciones, las demoliciones y las obras hidráulicas. La apertura del vial activará, además, cambios de tráfico en el casco urbano de la ciudad.