El tiempo corre en contra de un Linares atenazado por el bloqueo accionarial

El club supedita el inicio del nuevo proyecto a un entendimiento urgente entre las partes que resuelva el litigio y evite el agravamiento de la crisis institucional

Por:Javier Esturillo
Carlos Hita se dirige a los periodistas en presencia de Rafael Cinta. Foto: Javier Esturillo

El Linares afronta el presente y el futuro más inmediato con su planificación deportiva y económica completamente condicionada por el bloqueo en su estructura accionarial. El conflicto latente entre la firma Pop Hellanes y las empresas de Córdoba y Madrid, agudizado tras la sentencia judicial que otorga la razón a la sociedad liderada por Miguel Hoyo Nájera y el posterior recurso presentado por el club, mantiene en el aire cualquier movimiento a corto y medio plazo.

En una comparecencia pública celebrada en la sede social de la corredera de San Marcos, el director general del club, Carlos Hita, y el abogado Rafael Cinta, representante de las cuatro sociedades que integran el consejo de administración, expusieron el estado de unas negociaciones que, según reconocieron abiertamente ante los medios, atraviesan un punto muerto. El diagnóstico compartido por ambos mandatarios es tan nítido como preocupante para el entorno azulillo: el tiempo apremia y la incertidumbre institucional lastra cada decisión de índole deportiva y económica.

Hita situó el origen del problema en el litigio accionarial abierto desde hace dos años, un escenario que ha derivado en una evidente parálisis a la hora de adoptar directrices estratégicas de calado, aunque insistió en que el funcionamiento ordinario y el día a día de la entidad se han mantenido a salvo.

El director general defendió que el actual proyecto se diseñó tras el descenso a Segunda Federación asumiendo de partida importantes limitaciones estructurales, especialmente aquellas vinculadas al desarrollo de las obras del Estadio Municipal de Linarejos. Esta circunstancia, según desveló, ha mermado de forma notable la capacidad del club para generar ingresos propios a través de la taquilla y la explotación comercial.

De este modo, los actuales administradores asumieron la obligación de cubrir los déficits de explotación recurrentes mediante aportaciones anuales obligatorias situadas entre los 350.000 y los 400.000 euros. Este esquema financiero ha permitido sostener la estabilidad en las dos últimas temporadas, si bien ha provocado tensiones de tesorería de manera constante. Hita cifró el impacto de este desplome de recursos en varios frentes muy localizados.

La recaudación por venta de entradas ha pasado de rozar el millón de euros en etapas precedentes a situarse en torno a los 45.000 euros en un ejercicio y unos 60.000 euros en el posterior. A ello se añade la severa reducción de los derechos federativos, que supuso el recorte de unos 100.000 euros en televisión y otros 100.000 euros en conceptos publicitarios.

Solo con estas partidas el club acusa una pérdida de alrededor de medio millón de euros, lo que se agrava por el hecho de que las limitaciones físicas del estadio impiden desarrollar con normalidad las campañas de abonos o las acciones tradicionales de venta de localidades.

En el plano puramente jurídico, el letrado Rafael Cinta detalló el discurrir de las conversaciones con Pop Hellanes, poseedora de más del 18% del accionariado de la sociedad anónima deportiva. Los administradores plantearon una fórmula de consenso que incluía la entrada de Miguel Hoyo Nájera en el control de la entidad mediante la adquisición de títulos, el reconocimiento explícito de la deuda existente y el pago de la misma aplazado en un periodo de cinco años, además del abono de las costas judiciales.

Sin embargo, Cinta sostuvo que el principio de acuerdo se fue deteriorando a medida que Pop Hellanes incorporaba nuevas exigencias en la mesa de negociación. La discusión económica gira en torno a una deuda que las partes sitúan en el umbral de los 791.000 euros.

La propuesta planteada por las cuatro sociedades mayoritarias pasaba por reducir dicha cantidad hasta los 500.000 euros aproximadamente, lo que implicaba aceptar una quita cercana a los 290.000 euros, equivalente a un 35% o 40% del total. Una opción que, según remarcó el abogado, no ha sido aceptada por la contraparte en ningún momento.

El representante legal insistió en el esfuerzo realizado por sus representados para garantizar la viabilidad del club durante estos dos últimos años mediante inyecciones de capital continuas. Al mismo tiempo, Cinta advirtió de la necesidad de que todo el entorno sea plenamente consciente de la realidad económica que arrastra la institución, la cual no resulta idílica debido al déficit heredado.

El director general concluyó asegurando que se ha facilitado toda la documentación disponible a la contraparte y reiteró que el único escenario posible para evitar que la deriva de la entidad empeore es retomar las conversaciones de inmediato.

Por todo ello, tanto Hita como Cinta han coincidido en que la prioridad absoluta pasa por alcanzar un pacto que desbloquee la situación societaria de cara a la campaña venidera. El diseño de la plantilla, el lanzamiento de la campaña de abonados y la propia estructura de la pretemporada dependen por completo de que se despeje el panorama institucional.

Mientras tanto, el Linares continúa navegando en un equilibrio sumamente frágil, manteniendo su actividad ordinaria pero lastrado por un conflicto accionarial que, a mediados de junio, amenaza con marcar de forma decisiva el rumbo del próximo curso.

Fotos: Javier Esturillo

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