La Feria de la Salud del CEIP Colón demuestra que aprender puede cambiar vidas

Familias, profesorado y alumnado del centro de Linares participan en una segunda edición llena de talleres, juegos y aprendizaje práctico

Por:Javier Esturillo
Una docente explica conceptos de salud a un grupo de escolares de corta edad.

La educación en salud no se limita a los libros ni a las explicaciones en el aula. A veces, las lecciones más importantes se aprenden experimentando, jugando, compartiendo y descubriendo en primera persona cómo pequeños hábitos cotidianos pueden marcar una gran diferencia en la vida.

Con ese espíritu se celebró el pasado lunes 11 de mayo la II Feria de la Salud en el CEIP Colón, una jornada que volvió a convertir el centro educativo en un espacio de convivencia, aprendizaje y participación para toda la comunidad escolar.

La actividad, enmarcada dentro del Programa Creciendo en Salud, tuvo como principal objetivo reforzar, de una manera dinámica y cercana, los contenidos trabajados durante el curso junto a la enfermera escolar.

Implicación

Desde el alumnado de Infantil de 3 años hasta los estudiantes de sexto de Primaria, cada grupo había abordado previamente distintos aspectos relacionados con el bienestar físico y emocional: la higiene de manos, la salud bucodental, las vacunas, la alimentación saludable, la actividad física, el bienestar emocional, el uso responsable de pantallas, la reanimación cardiopulmonar o la prevención del consumo de alcohol y tabaco.

La feria supuso, así, una forma diferente de aprender. Los conocimientos adquiridos en clase cobraron vida a través de talleres y stands interactivos preparados con enorme dedicación por madres y padres voluntarios. Aprovechando la experiencia y los materiales de la primera edición, las familias volvieron a implicarse de lleno en una iniciativa que demuestra cómo la educación se fortalece cuando escuela y hogar caminan de la mano.

A lo largo de la mañana, el alumnado fue pasando por los distintos espacios organizados por ciclos, participando en actividades adaptadas a cada edad y temática. Todo estaba pensado para despertar la curiosidad, fomentar la participación y convertir el aprendizaje en una experiencia memorable.

Experimentos y talleres

Uno de los talleres más llamativos para los más pequeños fue el experimento con jabón y pimienta, una sencilla pero eficaz demostración que permitió comprender la importancia de una correcta higiene de manos. A través de la observación directa, los niños y niñas pudieron comprobar cómo el jabón “alejaba” los gérmenes representados por la pimienta, entendiendo de manera visual y divertida un hábito esencial para la salud.

También despertó gran interés el stand dedicado a las vacunas, donde el alumnado puso a prueba su puntería contra los “virus” y entendió el papel protector que cumplen las vacunas en nuestro organismo. La actividad consiguió trasladar conceptos complejos a un lenguaje accesible y cercano para todas las edades.

La salud bucodental contó igualmente con un espacio propio en el que los participantes conocieron instrumental odontológico, distintos tipos de cepillos y técnicas adecuadas para el cepillado de dientes. Aprender a cuidar la boca dejó de ser una rutina para convertirse en una experiencia práctica y participativa.

Alimentación y actividad física

La alimentación saludable y la actividad física también tuvieron un papel protagonista. Los escolares pudieron clasificar alimentos según fueran más o menos saludables, trabajar con la pirámide alimenticia y participar en una “clase diferente” de ejercicio físico con calentamientos, circuitos y hasta un divertido photocall que llenó de risas y energía la jornada.

Otro de los aspectos más enriquecedores de la feria fue el espacio dedicado al bienestar emocional. A través de dinámicas con bolitas de colores y actividades grupales, el alumnado pudo identificar y expresar emociones, además de reflexionar sobre la importancia de prestar atención a cómo se sienten los demás. Una propuesta sencilla pero profundamente necesaria en el desarrollo emocional de niños y niñas.

El uso adecuado de las pantallas también estuvo presente mediante juegos como el Pictionary o el Memory, que ayudaron a reflexionar sobre hábitos digitales saludables y el equilibrio entre ocio, descanso y tecnología.

Alumnos participan en el clásico juego del pañuelo o soga.

Prevención

Especial relevancia tuvo el stand de RCP, dirigido por Mª Ángeles Luque, enfermera escolar del centro, cuya implicación volvió a ser fundamental en esta segunda edición. Allí, el alumnado pudo participar en una sesión práctica de reanimación cardiopulmonar, aprendiendo maniobras básicas que, en situaciones de emergencia, pueden resultar decisivas para salvar vidas. La experiencia permitió acercar al alumnado conocimientos esenciales desde una perspectiva práctica y accesible.

La prevención del consumo de alcohol y tabaco centró igualmente parte de las actividades destinadas al alumnado de mayor edad. Mediante experimentos sencillos y demostraciones prácticas, los estudiantes pudieron conocer las sustancias nocivas presentes en un cigarrillo y experimentar, de forma simulada, algunos de los efectos que provoca el alcohol, como la pérdida de equilibrio o la desorientación.

Ambiente de cooperación, inclusión y convivencia

Más allá de los contenidos trabajados, la II Feria de la Salud del colegio linarense volvió a destacar por el ambiente que se respiró durante toda la jornada. Un clima de cooperación, inclusión y convivencia en el que alumnado, profesorado, familias y profesionales sanitarios compartieron tiempo, aprendizajes y experiencias.

El CEIP Colón consiguió, una vez más, demostrar que educar en salud es también educar en valores, en responsabilidad y en cuidado mutuo. Y lo hizo de la mejor manera posible: convirtiendo el aprendizaje en una experiencia cercana, participativa y llena de entusiasmo.

Fotos: CEIP Colón

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