Los más de 35 años de experiencia y su rigor a la hora de enfrentarse a la intervención de relevantes obras del patrimonio histórico-artístico andaluz le han valido a Pedro Manzano Beltrán (San Fernando, Cádiz, 64 años) el reconocimiento como uno de los restauradores más prestigiosos de la comunidad autónoma. Sobre él pesa la responsabilidad de restaurar la imagen de la Virgen de Linarejos.
El restaurador isleño estuvo este viernes en el santuario, donde realizó, una exhaustiva evaluación de la sagrada talla, paso previo imprescindible para definir una futura intervención sobre la imagen.
Tras este primer examen técnico, Manzano estudiará con detalle el estado de conservación de la Virgen y elaborará un informe en el que se recogerán las actuaciones que, llegado el momento, deberán llevarse a cabo. Dicho documento marcará el inicio formal del proceso de restauración.
La Cofradía de Nuestra Señora de Linarejos Coronada, una vez concluida esta evaluación inicial, iniciará los trámites necesarios para la restauración de la imagen, que se desarrollará conforme a todos los requisitos técnicos, legales y patrimoniales exigidos. Asimismo, se convocará un Cabildo General de Hermanos en el que se someterá a aprobación la intervención.

Trayectoria
Pedro Manzano Beltrán cuenta con una dilatada trayectoria profesional en el ámbito de la conservación y restauración del patrimonio artístico y devocional andaluz. Entre 1996 y 2010 desarrolló su labor en el Instituto Andaluz del Patrimonio Histórico, etapa que compaginó con colaboraciones con el Museo de Bellas Artes de Sevilla, la Dirección General de Bienes Culturales de la Junta de Andalucía y el Patronato de la Alhambra y el Generalife. Con anterioridad, entre 1992 y 2001, fue director técnico de Conservación y Restauración de Obras de Arte en la empresa Serbal S.L., desde donde coordinó, entre otros proyectos, la restauración del Palacio de San Telmo.
Desde 2015 dirige su propio taller, TACROA S.L., en el que actualmente se encuentran en proceso de restauración diversas imágenes de notable valor artístico y devocional. Entre ellas figuran la Virgen de los Remedios de la hermandad de las Siete Palabras, la Virgen de la Aurora de la Resurrección, la Virgen de las Lágrimas de la Exaltación —ya finalizada—, Santa Elena de Aznalcóllar o la Virgen de la Paz de Huelva.
A lo largo de las últimas décadas ha intervenido en la restauración de cientos de imágenes, muchas de ellas referentes de la religiosidad popular sevillana y andaluza. Destacan trabajos como los realizados sobre la Esperanza de Triana, el Cristo de las Tres Caídas o el Señor del Gran Poder.

Hitos
Uno de los hitos más relevantes de su carrera fue la restauración del Cristo de la Exaltación entre los años 2007 y 2008, una intervención que permitió resolver graves problemas estructurales y una avanzada pudrición que comprometía seriamente la integridad de la talla, actuación que muchos consideran decisiva para la conservación de la imagen. Posteriormente restauró al resto de titulares de la hermandad, consolidando una relación de confianza con distintas corporaciones.
Asimismo, recientemeente, ha sido el encargado de restaurar de la Virgen de la Macarena para recuperar el rostro de la venerada imagen que fue alterado tras la fallida intervención del pasado mes de junio.
Su labor se extiende también a imágenes como las de San Gonzalo, las Siete Palabras, la Hiniesta, el Mayor Dolor y Traspaso del Gran Poder, Jesús Despojado, Montesión, Santa Marta, el Cristo de la Buena Muerte de los Estudiantes, la Soledad de San Buenaventura o el Señor de la Salud de la Candelaria, entre otras muchas. Además, ha acometido restauraciones de cartelas, retablos, pinturas y piezas patrimoniales diversas en Sevilla y otros puntos de Andalucía.