Lucía Marín pone voz a las raíces de Linares en el pregón de las Fiestas del Voto 2026

El relato íntimo y musical de la pregonera conecta tradición, fe y memoria compartida en un Teatro Cervantes abarrotado

Por:Javier Esturillo
Lucía Marín durante el discurso del XXX Pregón de las Fiestas del Voto. Foto: Ayuntamiento de Linares

El Teatro Cervantes volvió a convertirse en un lugar de encuentro con la memoria, la fe y la identidad de Linares durante la celebración del XXX Pregón de las Fiestas del Voto. En una noche marcada por la emoción contenida y el silencio atento de un público entregado, la ciudad se reunió en torno a uno de sus momentos más significativos en honor a la Virgen de Linarejos Coronada, patrona y alcaldesa honoraria perpetua.

La presencia de una amplia representación de la sociedad civil linarense, junto a cofrades, vecinos y devotos, dio al acto un carácter profundamente colectivo, como si toda la ciudad hubiera decidido reconocerse en un mismo latido. El teatro, lleno hasta sus butacas más altas, respiraba esa mezcla de expectación y respeto que solo se produce cuando la palabra se convierte en puente entre lo íntimo y lo compartido.

La pregonera, la directora de orquesta linarense Lucía Marín, condujo la noche desde una mirada personal y arraigada, tejida con recuerdos, afectos y vivencias que dialogaban constantemente con la ciudad. Su condición de músico añadió una sensibilidad especial a cada tramo del discurso, como si cada idea tuviera también un eco sonoro invisible que flotaba sobre el escenario. No fue un relato distante, sino un recorrido emocional por calles, afectos y símbolos que conforman la identidad de Linares.

Música y viviencias

El acto se enriqueció con la participación musical de un ensemble de La Pasión de Linares, que envolvió el ambiente en una atmósfera serena y profundamente evocadora. La música no solo acompañó, sino que pareció subrayar aquello que las palabras no alcanzaban a nombrar, intensificando la emoción de una noche ya de por sí cargada de significado.

A lo largo del pregón, el público permaneció en una atención casi reverencial. Se sucedieron los silencios largos, los gestos contenidos y las miradas cómplices entre quienes compartían la misma devoción. En ese clima, los recuerdos familiares, las vivencias personales y la historia colectiva de la ciudad se entrelazaron hasta formar un mismo tejido emocional.

El Teatro Cervantes se convirtió así en un espacio donde lo íntimo y lo comunitario se dieron la mano, donde la fe se expresó también como pertenencia y memoria. Al finalizar el acto, quedó en el aire la sensación de haber asistido a algo más que un pregón: una celebración de lo que Linares es, de lo que recuerda y de lo que sigue transmitiendo de generación en generación en torno a su patrona.

Fotos: Ayuntamiento de Linares

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