SRV: «Si quieres ser músico, tienes que ser influencer»

Jusepe Cruz estrena este domingo Microinfluencers, una sección que cada semana pondrá el foco en los creadores que generan comunidad desde Linares y su entorno

Por:Javier Esturillo
SRV, durante la grabación de uno de sus contenidos. Foto: SRV/Instagram

Este domingo, El Nuevo Observador estrena Microinfluencers, una nueva sección en la que cada semana Jusepe Cruz hablará con personas de Linares y su entorno que están consiguiendo hacerse un hueco en las redes sociales y generar comunidad a través de sus contenidos. Buscamos lo viral, lo que triunfa dentro de nuestra comunidad. En esta primera entrega hablamos con SRV.

SRV, o Sandro Rodríguez, construye la casa por el tejado. Generalmente, los artistas empiezan haciendo canciones y después buscan al público. SRV primero consiguió que la gente mirase y después convirtió esas visitas en música.

Sandro Rodríguez, conocido artísticamente como SRV, de 19 años y nacido en Linares, viene pisando fuerte. Su propuesta se mueve alrededor del reguetón y la música urbana, pero cuando habla de todo ello hay algo que me llama la atención: entiende la música como un producto, como un material que hay que vender, promocionar y mover. No solo vale con meterse en el estudio; también es imprescindible que esa canción sea contagiosa.

«Yo siempre hago un formato de vídeos, pruebo diferentes formatos», me explica. Si un vídeo no funciona, prueba, experimenta. Para SRV, el éxito no depende tanto de conseguir un vídeo con cientos de miles de visitas como de encontrar una fórmula que pueda repetirse e ir poco a poco consiguiendo que se «pegue». «No es la cantidad, sino la constancia«, resume.

Para parte de esta promoción entra su firma musical: «Estás escuchando Paraíso de Interior«, una de las estrategias que han servido para convertir su propia ciudad en parte de su contenido.

Jusepe Cruz dialoga con SRV.

En lugar de grabarse en lugares neutros, SRV aparece en plazas, calles y puntos reconocibles de Linares. ¿El truco? Si alguien reconoce el lugar, tiene un motivo para comentar o compartir el vídeo. No se cortó con quedarse en nuestro municipio; como si fuera un juego de mesa de conquista, Sandro recorre distintos municipios para grabar sus TikToks. «Si sabes que te vas a Torredonjimeno, los de Torredonjimeno van a comentar», explica.

La estrategia funciona también con la rivalidad territorial. Sandro reconoce que en ocasiones utiliza deliberadamente «Jaén» en lugar de «Linares» para provocar la reacción de los linarenses. El resultado es exactamente el que busca: comentarios, discusiones y, sobre todo, interacción.

La provocación no se limita a las ciudades. SRV sabe que en TikTok la atención puede llegar por caminos bastante menos elegantes que la música. «Muchas veces intento sacar cosas polémicas para que la gente salte«, reconoce.

Sandro entiende que la vergüenza ajena también puede convertirse en una herramienta de comunicación. Al principio, hacer determinados vídeos en Linares significaba exponerse a que le reconocieran personas que lo conocían de toda la vida. Con el crecimiento de su audiencia, esa misma imagen cambia: para alguien que no lo conoce, ya no es «el chaval de Linares haciendo el tonto», sino simplemente un artista haciendo un vídeo. La frontera entre cantante e influencer, por tanto, empieza a desaparecer.

El músico linarense se prepara para una grabación.

«Si tú quieres ser músico, tienes que ser influencer«, afirma durante la entrevista. Sandro, si pudiera elegir, reconoce que preferiría ser cantante, pero también admite que el mundo del influencer ofrece muchas más posibilidades de movimiento: campañas, videoclips, cine, promociones y colaboraciones.

No esconde tampoco que el reguetón responde, en parte, a una cuestión de público. Según explica, los géneros más underground pueden tener seguidores más fieles, pero crecer resulta más complicado. El reguetón, en cambio, permite llegar a un público más amplio mediante estructuras sencillas, letras fáciles de recordar y pasos que puedan replicarse. Su objetivo, de momento, no parece ser demostrar que puede hacer la canción más compleja. Es conseguir que una canción se quede, que se «pegue», como dice él.

Detrás del personaje que baila, provoca comentarios y aparece en TikTok hay alguien que está observando constantemente qué ocurre al otro lado de la pantalla. No parece tener todavía todas las respuestas. Tampoco pretende tenerlas. Su método consiste, precisamente, en probar. Probar una canción. Probar un baile. Cambiar un escenario. Viajar a otro pueblo. Provocar un comentario. Leer qué funciona. Volver a intentarlo.

En una época en la que cualquiera puede grabar una canción, pero muy pocos consiguen que alguien la escuche, SRV ha entendido una cosa básica: antes de conseguir que el público escuche tu música, tienes que conseguir que se detenga a mirarla. Nosotros lo hemos mirado de cerca.

Puedes ver la entrevista en el siguiente enlace: https://www.youtube.com/watch?v=5Kn7kfrYhhY

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