Teresa Mood se expone sin filtros en ‘Alejandría’ desde Linares

Jazz, bolero y soul en español para un álbum en vivo que reivindica la emoción frente a la perfección técnica

Por:Javier Esturillo
Teresa Mood durante una actuación. Foto: Pícaro

En el escenario del Teatro Cervantes, donde la memoria cultural de la ciudad se mezcla con la respiración de cada función, la música volverá a reclamar su espacio el próximo 10 de abril. Allí, la artista granadina afincada en Linares Teresa Mood presentará ‘Alejandría’, un disco que no solo se escucha, sino que se habita: un trabajo en directo que condensa una transformación personal y artística en ocho piezas que rehúyen la artificiosidad.

Grabado íntegramente en formato analógico en el estudio El Cobertizo de Granada, bajo la dirección de Carlos Díaz, ‘Alejandría’ se sitúa deliberadamente en los márgenes de la producción contemporánea más pulida. Aquí no hay capas superpuestas ni correcciones invisibles. Hay aire, roce, respiración. La elección técnica no es un gesto nostálgico, sino una declaración estética: capturar el instante irrepetible, la fragilidad de lo vivo.

En ese territorio sonoro, el disco se despliega con naturalidad entre el jazz, el bolero y el soul en español. Tres tradiciones que, lejos de competir, dialogan en un registro íntimo, elegante, casi confidencial. Las composiciones nacen del trabajo conjunto entre Teresa Mood y el compositor Antonio Florián López, en un proceso creativo compartido que huye del virtuosismo vacío para centrarse en la emoción contenida.

La propia artista lo formula sin rodeos: ‘Alejandría’ es el resultado de un tiempo de ruptura y reconstrucción. «Hay verdad, hay cambio, hay mucha vida dentro», resume. Y esa vida no se limita a la letra o a la interpretación vocal; se extiende al propio proceso de grabación. Los músicos, lejos de limitarse a ejecutar, intervinieron activamente en la construcción de los arreglos durante las sesiones, aportando matices en tiempo real. El resultado es un disco que respira con la lógica imprevisible de lo colectivo.

El elenco que acompaña a Teresa Mood refuerza esa idea de comunidad creativa. En el bajo, Fiti Esteban; en la trompeta, Silvano Herman; al piano, Gabriel Peso y José María “Petaca”; y en la percusión, “Zeke” Olmo. A ellos se suman las colaboraciones de profesores del Conservatorio Profesional de Música Andrés Segovia de Linares, cuyos arreglos de cuerda y viento aportan una textura adicional, entre lo académico y lo emocional, que termina de perfilar el carácter del álbum.

El concierto del 10 de abril no será, por tanto, una mera presentación, sino una primera toma de contacto con un disco que ha decidido nacer fuera de los circuitos habituales. Antes de su desembarco en plataformas digitales, ‘Alejandría’ podrá adquirirse exclusivamente en ese encuentro con el público, como si la artista quisiera preservar, aunque sea por un instante, la dimensión física y compartida de la música.

En tiempos de consumo inmediato, la propuesta de Teresa Mood parece ir en dirección contraria. Apostar por lo analógico, por la grabación en directo, por el tempo lento de lo artesanal, no es solo una elección estética, sino casi un posicionamiento. Y quizá ahí resida la singularidad de ‘Alejandría’: en recordar que, incluso en una época de ruido constante, todavía hay espacio para escuchar cómo suena la verdad cuando no se corrige.

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