Tres miradas jóvenes marcadas por la desafección y el escepticismo ante el 17M

El Nuevo Observador charla con Cristian, Alejandro y José María para que cuenten sus sensaciones ante el primer voto en las elecciones andaluzas

Por:Javier Esturillo
Cristian García Velasco, Alejandro Álvarez y José María Cruz.

En las elecciones andaluzas del próximo 17 de mayo, un total de 368.853 andaluces podrán votar por primera vez, lo que representa alrededor del 5,4% del censo electoral. Se trata de una bolsa de voto especialmente relevante en unos comicios donde cada punto puede resultar decisivo para consolidar la mayoría absoluta de Juanma Moreno, impulsar a Vox o reactivar a la izquierda.

El dato adquiere aún más peso en un contexto marcado por la previsión de una abstención elevada, con sondeos que sitúan la participación en niveles bajos y que convierten la movilización del electorado más joven en una de las claves de la cita.

Los analistas coinciden en que el voto joven se erige como determinante, incluso decisivo, en una cita en la que se trata de un electorado en disputa, en muchos casos sin un patrón consolidado de comportamiento. Estos 368.853 nuevos votantes, equivalentes al 5,4% del censo, presentan además una particularidad histórica: suelen registrar tasas de abstención superiores al 50%, son más difíciles de rastrear por la ausencia de antecedentes electorales y muestran una volatilidad mayor, influida por cada contexto político y social.

No están tan fijados como los votantes mayores de 40 años, presentan menor cohesión y una heterogeneidad que complica cualquier previsión. En este escenario, la generación Z se convierte en la gran incógnita de la papeleta.

El Nuevo Observador ha conversado con tres jóvenes para conocer su percepción de la cita del domingo y su relación con la política andaluza.

«Nos dejamos influenciar mucho por las redes»

Cristian García Velasco, de 19 años y estudiante, ofrece una visión crítica sobre la imagen de Andalucía fuera de la comunidad. Afirma que «siento que las demás comunidades autónomas nos tienen infravaloradas, es decir, nos ven como la última mierda del país». Sobre la conciencia política de su generación, sostiene que «no, no pienso que seamos conscientes, creo que al ser algo ‘nuevo’, lo vemos como una especie de juego».

También apunta al peso de las redes sociales en la formación de opinión: «Creo que nos dejamos influenciar mucho por las redes, y hacen bien su trabajo los partidos aprovechando eso». En cuanto a sus prioridades, pide una gestión eficaz de los recursos públicos: «que usen bien el dinero que le dan desde el Gobierno central, debiendo ser utilizado para instituciones públicas».

Reconoce tener el voto decidido, aunque con matices: «Sí, votaré a Por Andalucía, aunque creo que a día de hoy no me representa ningún partido, pero por responsabilidad creo que es la mejor opción».

Sobre los servicios públicos, especialmente sanidad y educación, considera que «se están privando exponencialmente», y aunque afirma no seguir de cerca el ámbito sanitario, critica la gestión de infraestructuras al señalar que «Bonilla lleva diciendo que ha puesto el primer ladrillo del hospital de Málaga cuatro años por lo menos».

«Hay desequilibrios territoriales en la propia Andalucía»

Alejandro Álvarez, de 19 años y estudiante de Derecho, dibuja una Andalucía con potencial desaprovechado y desequilibrios internos. Considera que la comunidad «sigue por debajo de su enorme potencial» y apunta a una brecha territorial significativa: «Existe un desequilibrio territorial. Hay provincias como Sevilla y Málaga que avanzan a un ritmo mucho mayor que el resto. Linares y el resto de la provincia sigue con muchos problemas».

Sobre la juventud, muestra preocupación por la desafección política: «No, no pienso que seamos conscientes. Existe mucha desafección con la política. No está entre nuestras conversaciones principales. Estamos un poco al margen». Añade una crítica a los hábitos de su generación: «Está más pendiente del teléfono móvil y de los vídeos cortos que de la realidad. Los jóvenes de antes tenían ideología, leían, se preocupaban. Ahora no». En su diagnóstico, lamenta la falta de debate en espacios como la universidad.

En cuanto a las prioridades políticas, reclama atención a la precariedad y la vivienda: «Nuestros principales problemas se centran en la alta precariedad laboral y las serias dificultades para la emancipación», además de alertar sobre la salud mental y la desconexión con la política. Defiende con firmeza los servicios públicos al afirmar que «la universidad pública permite que un joven de clase obrera pueda escalar en la sociedad y tener las mismas posibilidades que los jóvenes con recursos económicos», y expresa su preocupación por la gestión sanitaria actual.

De cara al voto, reconoce que aún no lo tiene decidido, aunque avanza que «votaré a un partido que defienda los intereses andaluces desde Andalucía, no desde Madrid».

«Juanma Moreno ha mejorado Andalucía»

José María Cruz, de 19 años y estudiante de Grado Superior de Automatización y Robótica Industrial en la SAFA de Úbeda, afronta su primera participación electoral con ilusión.

Considera el voto como “un derecho conquistado y la expresión máxima de la democracia” y anima a otros jóvenes a participar de forma masiva. En su valoración general, cree que Andalucía ha mejorado bajo el gobierno de Juanma Moreno Bonilla y anticipa que su voto no será para María Jesús Montero, a quien, según afirma, «no le gusta nada».

En conjunto, los tres testimonios reflejan una generación atravesada por la desafección, la influencia de las redes sociales y una percepción ambivalente de la política, entre la distancia crítica, la incertidumbre y, en algunos casos, una primera toma de posición que aún no está del todo cerrada.

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