Agosto transforma a Linares. La ciudad recupera el pulso de sus tradiciones y vuelve la mirada hacia aquello que mejor explica su identidad. Entre los preparativos de la Feria de San Agustín, hay una celebración que trasciende cualquier calendario festivo: las Fiestas del Jubileo, un legado que este año alcanzó los 799 años y que volvió a reunir a generaciones de linarenses en torno a la Virgen de Linarejos.
La conmemoración recordó un episodio que forma parte de la memoria colectiva de la ciudad. Según la tradición, el 5 de agosto de 1227 la Virgen se apareció al pastor Juan Ximénez en el lugar donde hoy se levanta el santuario que lleva su nombre y donde recibe la devoción de miles de fieles como patrona y alcaldesa perpetua de Linares.
Casi ocho siglos después, esa historia sigue viva. Bastó contemplar la explanada del santuario para comprobar que el paso del tiempo no ha debilitado una tradición que continúa transmitiéndose de generación en generación. Como ocurre cada verano, numerosos linarenses regresaron desde distintos puntos de España para pasar unos días con sus familias y reencontrarse con unas fiestas que forman parte de su propia biografía.




El 5 de agosto volvió a convertirse en una fecha marcada en rojo para la ciudad. Miles de personas participaron en una de las celebraciones más emblemáticas de Linares, en una jornada en la que la emoción y el sentimiento de pertenencia volvieron a darse la mano.
La imagen de Nuestra Señora de la Virgen de Linarejos Coronada protagonizó uno de los momentos más esperados del Jubileo. Engalanada con un manto azul y adornada con rosas, claveles, margaritas y otras flores, recorrió el entorno del santuario portada por el cuerpo de horquilleros, mientras cientos de fieles la acompañaban con emoción y respeto.
El acto central de la jornada fue la solemne eucaristía celebrada en el santuario, presidida por el rector del templo, capellán de la cofradía y arcipreste de Linares, Manuel Alfonso Pérez Galán.




La celebración contó además con un marcado sello linarense gracias a la participación de la cantaora Nazaret Romero, acompañada a la guitarra por Macareno, cuya actuación aportó un profundo acento flamenco a una ceremonia cargada de simbolismo.
La conmemoración del 799 aniversario de la aparición de la Virgen de Linarejos volvió a poner de manifiesto que las Fiestas del Jubileo siguen siendo mucho más que una celebración religiosa.
Son una expresión de la identidad colectiva de Linares, un punto de encuentro para quienes regresan cada agosto a su ciudad y un legado que, casi ocho siglos después, continúa transmitiéndose con la misma fuerza. La jornada, además, abrió la cuenta atrás para una fecha histórica: el 800 aniversario de la aparición de la patrona, que Linares celebrará el próximo año.
Fotos: Ayuntamiento de Linares