Este domingo, a partir de las 12:00 horas, el Estadio Municipal de Linarejos volverá a latir con fuerza, como un corazón azul que no se rinde ante los andamios ni las grúas. Aunque el estadio se encuentra en plena remodelación y su aforo está limitado, su esencia permanece intacta: Linarejos se vestirá de gala para uno de los duelos más esperados del fútbol provincial y andaluz, el derbi que enfrentará al Linares y al Real Jaén.
La pasión de la afición se ha impuesto a la espera. En apenas unas horas, las 300 entradas habilitadas por el club se esfumaron, como si los propios aficionados hubieran querido marcar el inicio de la fiesta mucho antes de que ruede el balón.
Desde primeras horas de la tarde del martes, la calle Corredera de San Marcos se llenó de azul. Los abonados hicieron fila, pacientemente, con el deseo de no perderse ni un segundo del derbi. Cada entrada adquirida era más que un ticket: era una promesa de gritos, cánticos y emoción compartida.
El club había dejado claro que la venta sería exclusiva para abonados, una entrada por carnet, con precios de 25 euros en Tribuna Alta y 20 euros en Tribuna Baja. En un momento delicado por las obras, era un gesto para recompensar la fidelidad de quienes sienten el escudo como propio. Esta mañana, el Linares confirmó que todas las localidades se habían agotado y recordó que no habrá taquillas el día del partido: el lleno estaba garantizado.
Un derbi sin visitantes
La cita tendrá una peculiaridad: no habrá presencia de aficionados del Real Jaén. La reducción de aforo por las obras impidió habilitar una zona visitante, decisión tomada tras la reunión de seguridad celebrada en el Ayuntamiento de Linares, con Policía Nacional, Policía Local, Bomberos, técnicos municipales, representantes de ambos clubes y la Corporación municipal.
Pero la ausencia de visitantes no resta emoción. Al contrario, concentra la fuerza de toda una ciudad en cada grada, en cada cántico, en cada aplauso. El clásico jiennense se jugará, y se vivirá, con un corazón compartido que no entiende de limitaciones.
Linarejos late más fuerte que nunca
Las obras pueden cambiar estructuras, remodelar espacios, reducir asientos… pero no pueden tocar el alma de la afición. Este domingo, Linarejos volverá a brillar, con su historia, su pasión y su energía intacta. Sin visitantes, sí, pero con el corazón de Linares latiendo al unísono, recordando que hay algo que ninguna reforma puede alterar: el amor por el fútbol y por el club que representa a toda una ciudad.