Un estadio en silencio y dos equipos unidos por una vida

La intervención conjunta de los servicios médicos del Linares y del Real Jaén permite salvar a un aficionado que sufrió un episodio coronario en la tribuna durante el derbi

Por:Javier Esturillo
En la imagen, los médicos del Linares y del Real Jaén, Francisco Martínez Criado y Sergio Reyes, y el enfermero del club azulillo, José Barranco. Foto: Antonio del Arco

El clásico provincial entre el Linares y el Real Jaén discurría con la tensión habitual de los grandes derbis cuando, de pronto, el fútbol dejó de ser lo importante.

Corría el minuto 50 cuando el delegado de campo, Jaime Parejo, detectó que algo no iba bien en la Tribuna Baja de Linarejos. Entre los aficionados, un hombre permanecía semiinconsciente, aturdido, con evidentes signos de que su cuerpo estaba librando una batalla urgente.

Parejo avisó de inmediato al médico del Linares, Francisco Martínez Criado, que no dudó un segundo. El doctor azulillo salió del banquillo a toda prisa hacia las primeras filas de la grada. Con él acudió también el médico del Real Jaén, Sergio Reyes. El derbi, durante unos minutos, dejó de tener colores.

A su lado apareció también Mari Trini Serrano, esposa de Martínez Criado y médico, como él, en el servicio de Urgencias del Hospital San Agustín. A ellos se sumó José Barranco, enfermero del Linares, mientras agentes de la Policía Nacional colaboraban para despejar la zona.

El paciente, Juan Mansilla Cañete, presentaba síntomas compatibles con un episodio cardíaco y tenía antecedentes coronarios. En cuestión de segundos, la grada se convirtió en una improvisada sala de emergencias.

Mientras en el césped el partido se detenía, en la tribuna se desplegaba una cadena humana de asistencia sanitaria. Entre todos lograron estabilizar al aficionado mientras se activaban los protocolos de emergencia.

Una ambulancia accedió al interior del estadio y trasladó al paciente hasta el exterior de Linarejos, donde esperaron a la llegada de la UVI móvil del 061 que lo evacuó posteriormente al Complejo Hospitalario de Jaén, con pronóstico grave.

Durante esos minutos de incertidumbre ocurrió algo que todavía hoy impresiona a quienes participaron en la intervención: El silencio. “Fue lo que más me sorprendió”, explica a este periódico Martínez Criado. En un estadio lleno, en pleno derbi provincial, no se escuchó una sola voz. Miles de personas permanecieron sin hablar en absoluto mientras los médicos trabajaban para salvar una vida. Un silencio respetuoso, denso, casi solemne.

Mientras llegaba la UVI móvil, incluso se acercó hasta la zona el concejal de Deportes del Ayuntamiento de Linares, Martín de la Torre, también sanitario, dispuesto a ayudar si era necesario.

En medio de la tensión, también apareció una pequeña historia que recordaba que el fútbol, a veces, tiene memoria. El doctor del Real Jaén, Sergio Reyes —que hoy trabaja en el centro de salud de La Alameda— había sido médico del Linares en la etapa de Pedro Pablo Braojos en Segunda B. En aquellos años coincidió precisamente con el enfermero José Barranco. Este domingo, los dos volvieron a trabajar juntos. Pero no por un equipo. Por una vida. “En momentos así no existen colores”, resume Reyes. “Lo importante era atender al hombre”.

La historia tuvo, afortunadamente, un buen final. El hincha fue trasladado al hospital y ya se encuentra en planta recuperándose. El partido continuó después. Hubo goles, tensión y fútbol. Pero para muchos de los que estaban en el Municipal Linarejos, el verdadero resultado del derbi se decidió en la Tribuna Baja, en ese minuto 50 en el que todo un estadio se quedó en silencio para que la vida siguiera jugando.

4.8 5 votos
Calificación de la noticia
Subscribe
Notificar
0 Comentarios
Últimos
Primeros Más votada
Comentarios en línea
Ver todos los comentarios