En la localidad serbia de Niš, donde el eco de la historia suele resonar más en las piedras que en las gradas, dos palas dibujaron un relato improbable. Marta Perales y Diana Caro-Accino escribieron una de esas historias que parecen reservadas a la literatura. Campeonas de la ETTU Europe Trophy con el CD Indiana Games (Cliniqas.com), tras derrotar por 1-3 al conjunto local STK Josip Kolumbo, su victoria trasciende el resultado. Tiene raíces más profundas, más humanas, más difíciles de explicar en una simple crónica.
Marta es hija de Javi Perales, exalcalde y actual portavoz del PSOE en el Ayuntamiento de Linares. Diana lo es de Raúl Caro-Accino, también exalcalde (Ciudadanos) y hoy concejal del equipo de Gobierno del PP. Ambos forman parte de la Corporación municipal y ambos han protagonizado algunos de los episodios políticos más tensos de la ciudad en los últimos años. Y, sin embargo, sus hijas han construido justo lo contrario: una alianza.
Se conocieron siendo niñas, en las categorías inferiores del RCTM Linares, cuando la pala apenas les cabía en la mano. Desde entonces, el tenis de mesa fue el hilo conductor de una amistad que creció al margen de ideologías y enfrentamientos. Mientras en el salón de plenos de la Estación de Madrid se cruzaban discursos afilados —hasta el punto de que Perales arrebató la alcaldía a Caro-Accino tras la moción de censura del verano de 2022—, ellas compartían entrenamientos, viajes y sueños.


Lo suyo ha sido una construcción lenta, sostenida en el tiempo. Títulos en categorías inferiores, progresión constante, complicidad dentro y fuera de la mesa. Siempre juntas. Siempre cerca. Hasta llegar a Serbia, donde todo cobró sentido.
En Niš, con Raúl Caro-Accino presente en la grada, sellaron un triunfo que ya es historia para Linares y para el tenis de mesa andaluz. No solo por el valor del título, sino por lo que simboliza: la confirmación de que el deporte puede tender puentes donde la política levanta muros.
Esta vez no hubo bandos. Ni mayorías ni minorías. Solo orgullo compartido. El de dos padres que, pese a sus diferencias, celebraron al unísono el éxito de sus hijas. El de una ciudad que se reconoce en ellas. El de un deporte que, de vez en cuando, regala relatos que parecen imposibles.
Porque en Niš no solo ganaron un campeonato. También demostraron que hay victorias que van más allá del marcador. Y que, cuando la pelota empieza a rodar, incluso las historias más enfrentadas pueden acabar en el mismo lado de la mesa.
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