El próximo 23 de mayo, el Museo Arqueológico de Linares abrirá sus puertas a ‘Estaciones del alma’, una propuesta escénica en la que Lorca y Shakespeare dialogan entre piedras milenarias, atravesados por la música de Vivaldi y por la mirada de una actriz que entiende el teatro como una forma de verdad.
El estreno llega, además, en un momento especialmente simbólico para su directora, la actriz linarense Paca López, recientemente incorporada a la Academia de las Artes Escénicas de Andalucía como nueva académica.
La coincidencia de ambos acontecimientos no parece casual. En Estaciones del alma confluyen muchas de las líneas que han definido la trayectoria de López durante más de dos décadas: la pasión por la palabra, el compromiso con la formación actoral y una manera profundamente humana de entender la escena.
«El teatro también se aprende habitándolo», sostiene la actriz, que ha concebido esta representación como el resultado de meses de trabajo junto a sus alumnas Ana Espinar Castillo, Pilar Canteli Castaño y Lucía Caso Torres. Sobre el escenario cobrarán vida cuatro monólogos esenciales —’Julieta’, ‘Yerma’, ‘Hamlet’ y ‘Bodas de sangre’— en una velada donde patrimonio, música y literatura clásica se funden en un mismo lenguaje emocional.
Plenitud artística
La imagen de Paca López atravesando este momento de plenitud artística tiene algo de regreso a casa. Nacida en Linares, desarrolló gran parte de su carrera lejos de la provincia, construyendo un itinerario sólido y silencioso entre Madrid, Sevilla, Tarragona y Londres.
Su formación comenzó en la ESAD de Córdoba y continuó después en Madrid y en la capital británica, donde amplió estudios con figuras esenciales del teatro europeo como Ana Vázquez de Castro, Jacques Lecoq, Will Keen o Philippe Gaulier. «Cuando llegué a Londres llegué a tener tres trabajos al mismo tiempo», recuerda de aquella etapa intensa en la que sostuvo el aprendizaje a base de esfuerzo y determinación.
Ese rigor formativo acabaría convirtiéndose en una de las señas de identidad de una intérprete capaz de transitar con naturalidad entre el teatro, la televisión, el cine y la docencia. Sobre las tablas ha trabajado bajo la dirección de nombres tan reconocidos como Joan Font, de Els Comediants, Paco Mir, miembro de El Tricicle, Marina Bollaín o la propia Ana Vázquez de Castro.

En televisión, su rostro ha formado parte de algunas de las series más populares de las últimas décadas. Ha interpretado papeles fijos en La Moderna —donde dio vida a Clara Campoamor—, Ana y los siete o Valientes, además de participar en títulos como Cuéntame, Aquí no hay quien viva, Hospital Central, Tierra de lobos o Ciega a citas.
En cine, su carrera también aparece vinculada a proyectos de prestigio como ‘La Caja 507’, de Enrique Urbizu, o ‘La luz prodigiosa’, de Miguel Hermoso, además de diversos cortometrajes como ‘El ángel de mármol’, ‘Estigma’ o ‘Memorias de mí’.
En paralelo, ha desarrollado una intensa labor como directora de escena y creadora de espectáculos familiares y de calle, entre ellos ‘Dos pillos y un bombero’, ‘Eskimales’ o ‘Carreta y manta’.
‘Rosita’, su proyeto vital
Pero si hay un proyecto que hoy resume el momento vital y artístico de Paca López es ‘Rosita’, un espectáculo inspirado en el universo de Federico García Lorca y construido a partir de una adaptación libre de Doña Rosita la soltera.
La actriz habla de esta obra casi como de una confesión personal. «Adapté su texto respetando al gran poeta. La dirigí porque necesitaba que respirara a mi ritmo. La produje porque si no lo hacía yo, nadie lo haría. Y la interpreto porque era algo que me debía a mí misma», explica en sus redes sobre una pieza que mezcla interpretación textual y teatro gestual y que ya ha iniciado su recorrido por distintos escenarios.
En ‘Rosita’ hay mucho más que un homenaje a Lorca. Hay una declaración de principios sobre el oficio, sobre la vulnerabilidad y sobre el lugar que ocupa hoy el teatro independiente. «Ha sido un reto. Mucho trabajo. Muchas noches en vela. Pero sobre todo, mucha pasión», afirma López, convencida de que la satisfacción artística solo existe cuando se ama profundamente lo que se hace.
Esa misma convicción es la que la ha llevado también a convertir la enseñanza en otra de sus grandes vocaciones. Como docente, ha impartido clases de interpretación, clown y técnicas de comunicación en instituciones como la Universidad Complutense de Madrid y la Universidad Carlos III de Madrid, además de colaborar con escuelas de teatro y asociaciones culturales y sociales donde desarrolla talleres dirigidos a personas con distintas patologías.
Ahora, con el reconocimiento de la academia andaluza y el estreno de ‘Estaciones del alma’, Paca López parece haber alcanzado un territorio artístico donde convergen todas sus facetas: actriz, directora, creadora y maestra. Un lugar construido lejos de la estridencia, sostenido por años de oficio y por una fidelidad absoluta al escenario.
