Cáritas Diocesana de Jaén acompañó en 2025 a cerca de 33.000 personas, con una inversión que superó los 3,8 millones de euros, y constató que las dificultades en empleo y vivienda aparecieron como motores de exclusión.
Así se puso de manifiesto en la presentación de la memoria de aquel año por parte del obispo y presidente de Cáritas Jaén, Sebastián Chico, y el director de este organismo, Rafael Ramos.
El acto, al que asistieron representantes de administraciones y agentes socioeconómicos, supuso el lanzamiento de la campaña institucional por el Día de la Caridad, que se celebró en la festividad del Corpus Christi bajo el lema ‘Elige amar, elige comunidad’, según informó Cáritas Jaén.
En su intervención, el obispo afirmó que los datos presentados reflejaron muchas pobrezas que atravesaban entonces las calles y los pueblos. Entre ellas, aludió a la precariedad laboral, la dificultad de acceso a la vivienda, la incertidumbre de tantas familias, la soledad de los mayores, la angustia de muchos jóvenes sin horizonte, el sufrimiento de quienes migraban buscando una vida digna o el cansancio silencioso de quienes sentían que no contaban para nadie.
Sin embargo, frente a esas heridas, el presidente de Cáritas Jaén constató que también se contemplaba cada día la caridad y la fraternidad de las parroquias y comunidades cristianas, el compromiso firme de tantos voluntarios y la entrega generosa de quienes acompañaban, escuchaban y sostenían la esperanza. El prelado destacó que detrás de las cifras presentadas por Cáritas había mucho amor en gestos pequeños que no abrían las portadas de los periódicos, pero que sí cambiaban vidas, daban esperanza y ayudaban a empezar de nuevo.
Esa labor permitió atender durante 2025, a través de los equipos parroquiales, interparroquiales, programas y proyectos diocesanos, a un total de 12.424 personas, es decir, aquellas que físicamente llamaron a cualquiera de las puertas de la organización. Sin embargo, su acción llegó a muchas más y el número de personas beneficiadas se aproximó a las 33.000.

Con respecto al perfil de las personas acompañadas por Cáritas, el número de hombres aumentó con respecto al de mujeres. Así, el 57% fueron varones, frente a un 43% de mujeres. Por edad, más del 44% se situó en la franja de 36 a 65 años, mientras que algo más del 28% estuvo entre los 18 y los 35 años.
Se incrementó también el número de atendidos de procedencia extranjera con respecto al año anterior, alcanzándose prácticamente la paridad con las personas de nacionalidad española. Un 50,21% fueron españoles, mientras que el resto fueron extranjeros. En concreto, el 45,84% correspondió a extracomunitarios y el 3,95% restante a comunitarios no españoles. Los hogares formados por parejas con hijos se mantuvieron como los mayoritarios, con un 35,84%, seguidos por las personas sin hogar, que supusieron el 21,87%. Los hogares monoparentales supusieron el 13,63% en el ejercicio previo.
En cuanto a la situación laboral, siete de cada diez personas atendidas por Cáritas en Jaén carecían de un puesto de trabajo. El empleo prosiguió como un destacado factor para encontrarse en riesgo o en situación de exclusión social, ya que solo el 18,71% disponía de un empleo, el 6,04% estaba jubilado o era pensionista, y el 2,03% asumía las labores del hogar. Los niveles de formación básica experimentaron levísimas variaciones con respecto al año anterior. Las personas que tenían solo formación primaria representaron un 41,47%, mientras que el 17,12% estaba sin alfabetizar.
En el apartado de recursos, Cáritas consiguió movilizar en 2025 más de cuatro millones de euros de ingresos a través de las Cáritas parroquiales, interparroquiales, programas y proyectos diocesanos. En cuanto a la procedencia de los fondos recibidos, algo más del 75% correspondió a aportaciones privadas y casi el 25% restante a aportaciones públicas.
La principal cuantía de los fondos privados fue la correspondiente a colectas, socios y donativos, que durante aquel año alcanzó la cantidad de 1,3 millones de euros, lo que se tradujo en el 32,14% de los ingresos obtenidos. En cuanto a los gastos, la entidad destinó a su acción caritativa y social 3,8 millones de euros en 2025. La principal partida de los recursos empleados en programas fue la de acogida y asistencia, con 1,3 millones de euros.
Dentro de este último apartado, el acceso al derecho a la alimentación supuso la mayor partida, con más de 442.000 euros, seguida de los comedores gestionados por Cáritas, cuya cuantía superó los 295.000 euros. Los gastos relacionados con ayudas en materia de vivienda se aproximaron a los 150.000 euros y al apoyo a la rehabilitación de adicciones se destinaron casi 113.000 euros.
La memoria de 2025 recogió asimismo que el número de voluntarios de Cáritas en la Diócesis de Jaén ascendió a 1.430 personas. El 69% eran mujeres y el 31% hombres, lo que se tradujo en que casi siete de cada diez voluntarios pertenecían al género femenino. El obispo les trasladó su agradecimiento por su entrega, por sostener la esperanza de tantas personas y por hacer visible el amor de Dios en medio de los pueblos y ciudades.
Por su parte, el director de Cáritas Jaén, Rafael Ramos, que también se sumó al agradecimiento, señaló que la memoria era la respuesta viva de una comunidad que se negaba a normalizar la pobreza. Al hilo de esto, recordó los datos del IX Informe sobre Desarrollo y Exclusión Social en Andalucía de Foessa, presentado en enero de aquel año.
Ramos afirmó que algunas conclusiones de dicho informe para la provincia no eran solo un diagnóstico social, sino una interpelación directa al corazón para actuar. Añadió que más de 60.000 jiennenses vivían atrapados en una inestabilidad laboral donde tener un empleo ya no protegía de la pobreza, calificándolo como una herida abierta en la tierra y lamentando que tener un trabajo ya no bastara para evitar la exclusión social.
En la misma línea, expresó la preocupación por la situación de la vivienda, advirtiendo de que el encarecimiento de los suministros y la dificultad de acceso a un alquiler digno actuaban como motores de exclusión. Además, apuntó que el dinero del trabajo se iba íntegramente en mantener el techo, dejando desprotegidas las necesidades básicas o la alimentación.
Ante las realidades de exclusión, Ramos contrapuso la acción de Cáritas en Jaén. Explicó que sus proyectos para personas sin hogar construían espacios donde recuperaban su nombre, su seguridad en forma de hogar y, en definitiva, su dignidad. También valoró el trabajo en el ámbito del empleo, a través de los proyectos de orientación, formación e inserción laboral.
Durante aquel año, el Programa de Empleo contó con la participación de 440 personas y, como dato especialmente destacado, 193 personas consiguieron un puesto de trabajo. Siete de cada diez personas que encontraron un empleo en 2025 gracias a Cáritas fueron mujeres, precisó Ramos. Desde los distintos proyectos del Programa de Mayores se atendió a 395 personas, tejiéndose redes de voluntariado que combatían la soledad y recordando que una comunidad cristiana no descartaba a nadie, sino que sostenía con ternura sus raíces.
A ello sumó los proyectos dirigidos a personas migrantes, a mujeres en situación de vulnerabilidad y a personas privadas de libertad, entre otras líneas de acción de este organismo de la Iglesia.
Finalmente, el director aseguró que los datos justificaban por qué era más urgente que nunca dejar atrás el individualismo, concluyendo que donde el mercado excluía, la comunidad de Cáritas acogía, acompañaba y restauraba derechos, manteniéndose al lado de los más excluidos de la sociedad.