La paciencia de la afición azulilla revienta en las redes

La parálisis de las obras en el Estadio Municipal de Linarejos y el mutismo del consejo de administración desatan una campaña de protesta masiva

Por:Javier Esturillo
Aficionados durante un partido de pretemporada. Foto: Linares Deportivo SAD

La paciencia de la afición del Linares ha llegado a su límite tras años de promesas incumplidas, una gestión institucional errática y un silencio administrativo que ahoga el futuro de la entidad.

El creciente malestar de la hinchada, visible en redes sociales, refleja de forma nítida un clamor popular insostenible que exige respuestas inmediatas ante la opacidad en el proceso de cambio de propiedad del club y la enésima paralización de las obras de remodelación del Estadio Municipal de Linarejos, que, según dijo la alcaldesa, Auxi del Olmo, se debe a unos estudios que está realizando la nueva adjudicataria, la UTE formada por Grulop 21, AFC Construcciones y Contratas e Integración Exacta Organizada (Grupo Inexo).

La afición minera denuncia que la institución se encuentra virtualmente secuestrada por constantes conflictos accionariales y un absoluto vacío informativo. El malestar se fundamenta en un cansancio histórico acumulado durante años de severas dificultades institucionales, un declive que los aficionados vinculan de forma directa a la herencia recibida de la etapa presidencial de Jesús Medina, que culminó con la transformación en Sociedad Anónima Deportiva (SAD).

En este sentido, la masa social azulilla señala que las decisiones tomadas durante dicho mandato sembraron las dudas económicas y los desencuentros en los despachos y en los tribunales que hoy mantienen maniatada la estabilidad del equipo.

La parálisis de las obras del nuevo Linarejos constituye otro de los grandes focos de indignación colectiva. Las imágenes de las gradas a medio construir, rodeadas de grúas paradas y vallas de obra con carteles de inactividad, son el símbolo perfecto de la frustración local.

Los seguidores denuncian que se enfrentan a meses de incertidumbre sin que el equipo de Gobierno del Partido Popular ofrezca explicaciones claras sobre los motivos técnicos o financieros que mantienen los trabajos congelados.

Para la afición, las promesas de un estadio moderno y digno se han transformado en palabras vacías, mientras crecen las sospechas de un trasfondo marcado por intereses particulares y codicia ajena al sentimiento deportivo.

La crítica popular no se ha quedado en la queja pasiva y apunta directamente a los gestores municipales y consejeros de la SAD mediante duras proclamas que reivindican la identidad del club.

El mensaje fundamental de las protestas defiende que el verdadero patrimonio del Linares reside en su gente y no en unos directivos a los que acusan de buscar el beneficio propio o de mostrar una total indiferencia hacia el destino de la entidad. Con el rotundo recordatorio de que el Linares y su afición merecen respeto, el entorno azulillo exige un punto de inflexión definitivo para rescatar a un club histórico de la decadencia institucional y la falta de transparencia.

Las negociaciones entre Pop Hellanes, sociedad que lidera Miguel Hoyo Nájera, máximo accionista del club y el actual consejo de administración siguen siendo herméticas y apenas ha trascendido nada sobre el posible acuerdo entre las partes. El club afronta horas decisivas sobre su futuro que cada vez está más cerca de su resolución, con Hoyo Nájera asumiendo el control del consejo de administración.

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