El Campillo del Río corona una temporada perfecta

El conjunto dirigido por el linarense Sergio Silva conquista la Copa Subdelegado y pone el broche de oro a un curso histórico que suma el ascenso a Primera Andaluza

Por:Javier Esturillo
Jugadores y afición celebran el título de la Copa de Subdelegado. Foto: Ayuntamiento de Torreblascopedro y Campillo del Río

La Copa Subdelegado 2026 ya tiene dueño. Y no podía terminar de otra manera una temporada que parecía escrita para desafiar cualquier lógica. El Campillo del Río CF levantó en Arjona el trofeo de campeón de la octogésima edición tras derrotar al CD Canena Atlético en la tanda de penaltis, culminando una noche de emociones extremas que quedará grabada para siempre en la memoria de una afición acostumbrada a creer hasta el último segundo.

En el Estadio Municipal Manuel Vidal de Arjona, con cerca de 800 espectadores en las gradas, el conjunto celeste encontró el premio a una campaña extraordinaria. Lo hizo después de verse contra las cuerdas durante buena parte de la final, de remar contracorriente cuando el reloj parecía agotado y de firmar una remontada emocional que resume a la perfección lo que ha sido este equipo durante todo el curso.

Capacidad para resistir

La final comenzó con respeto mutuo. Canena y Campillo midieron fuerzas sin asumir riesgos excesivos, conscientes de que un error podía resultar definitivo. La primera gran ocasión llevó la firma de Álex Martínez, cuyo lanzamiento de falta obligó al guardameta Dani a realizar una intervención de mérito para evitar el gol.

Con el paso de los minutos, los celestes fueron ganando presencia. Torrente avisó con una llegada peligrosa y el equipo dirigido por Sergio Silva consiguió instalarse durante algunas fases en campo rival. Sin embargo, el equilibrio fue la nota dominante de una primera mitad en la que ninguno de los dos contendientes logró imponer completamente su plan.

Emoción hasta el final

El Canena Atlético regresó con mayor agresividad y encontró premio cuando Javi Cárdenas aprovechó una acción dentro del área para adelantar a los suyos. El gol dio alas al conjunto canenero y obligó al Campillo a afrontar el escenario más incómodo posible: perseguir el marcador en una final.

Los celestes reaccionaron. Buscaron el empate con insistencia y llegaron incluso a celebrarlo en una acción invalidada por fuera de juego tras una falta botada por Álex Martínez. La polémica añadió tensión a un encuentro que crecía en intensidad a medida que avanzaban los minutos.

El tiempo corría a favor del Canena. Cada interrupción acercaba el título a los rojiblancos. Pero entonces apareció uno de esos momentos que transforman una final en una historia destinada a ser recordada.

La expulsión de Kiko, a falta de pocos minutos para el final, dejó al Canena con diez futbolistas y abrió una última ventana de esperanza para el Campillo. Los celestes se lanzaron al ataque sin reservas. Ya no había cálculos ni estrategias. Sólo quedaba creer. Y creyeron.

Cuando el árbitro estaba a punto de señalar el final, llegó el saque de esquina definitivo. El portero David Tirado abandonó su área y se incorporó al ataque. Entre un bosque de camisetas apareció su cabeza para conectar el remate que establecía el 1-1 y provocaba una explosión de júbilo en la grada torreña. Era el último suspiro del partido. El gol que nadie esperaba. El gol que cambió el destino de la Copa.

Igualdad desde los once metros

La tanda de penaltis fue el desenlace lógico para una final tan igualada. Allí emergió nuevamente la personalidad de un equipo acostumbrado a competir bajo presión. Kike, Simo, Álex Martínez, Rosendo y Juanca transformaron sus lanzamientos con autoridad. Después apareció otra vez David Tirado, héroe inesperado de la noche, para detener el penalti decisivo y sellar el triunfo.

La celebración fue inmediata. Sobre el césped, en la grada y también en Campillo del Río, donde cientos de vecinos siguieron pendientes de una final que terminó convirtiéndose en una de las páginas más brillantes de la historia deportiva de la localidad.

Detrás de este éxito hay además una importante huella linarense. El proyecto liderado por Sergio Silva, exfutbolista formado en la cantera azulilla, ha encontrado parte de su identidad en jugadores con pasado en el fútbol de Linares. Nombres como Rosendo, Yeray, Fran Caballero, Enrique Rodríguez, Roberto, Cristóbal Moya o Juan Carlos representan esa conexión permanente entre la ciudad minera y un equipo que ha construido una de las historias más admiradas del fútbol provincial.

Broche de oro a un temporada de ensueño

La Copa Subdelegado pone el broche de oro a una campaña irrepetible. El Campillo del Río ya había conquistado el campeonato de liga y el ascenso a Primera Andaluza. Ahora añade un nuevo título a sus vitrinas.

Pero más allá de los trofeos, el verdadero triunfo reside en haber convertido a un pueblo entero en protagonista de una misma ilusión. En tiempos donde el fútbol suele medirse por presupuestos, categorías o estadísticas, Campillo del Río ha demostrado que todavía existen historias capaces de explicarse a través de la pasión, el sentimiento de pertenencia y la fuerza de una comunidad.

Por eso esta Copa vale mucho más que un trofeo. Es la recompensa a una temporada perfecta. Y la confirmación de que los sueños, a veces, también se entrenan.

Vídeo: Ayuntamiento de Arjona

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